sábado, 27 de julio de 2013

Tales de Mileto en el estudio socioespacial


¿Qué enseñará Tales de Mileto?, medir lo inmedible, abrir la ciencia al espacio transparente, iluminado por las relaciones geométricas. El primero en demostrar que las formas que habitan el espacio son todas iguales si se observan bajo el prisma adecuado, una función interpretativa de la unión de los cuerpos, hace a un lado la ignorancia del mundo físico pues trae lo divino al terreno de los hombres, pensamiento innovador que sirve como puerta de entrada al método que gobierna los espacios sociales. La medida toma la “esencia”, aunque en puro relacionamiento, no más que homotecia; pero sigue siendo una astucia matemática que muestra lo oculto, toca lo intocable por interpuesta expresión, el tercero que no es luz, tampoco sombra, gnomon, signo que conecta los espacios para producir una representación práctica. Un transporte que en su función de conectar se convierte en método, vía que lleva a un destino, paciencia en busca del día y la hora que entregara la perpendicular para resolver el problema, artilugio que recoge la mecánica celeste y transporta su expresión a un plano geométrico, ángulo, eje, altura, lado, perpendicular, escala, coinciden para desnudar la tumba, dominar el espacio controlando las proporciones, manteniendo la forma.

La relación de los lados sirven para ajustar la medida de la sombra, con el uso de la luz se busca la forma de una serie de elementos dispuesto en el espacio, reducidos a R2, un plano  para delimitar, trazar, formalizar a través de una invariante usada para determinar la disposición y métrica de la sombras. Manera de aprehender el mundo aceptada en tanto se expone la sombra a la luz, pasar de lo cerrado y oscuro a lo abierto y transparente.

La convergencia de todo saber era la transparencia de la pirámide. Deseosos de encontrar la grandeza de la explicación, anonadados por los deslumbrantes rayos del Sol, regocijados por despojar a la masa de su cuerpo, olvidar la existencia de los límites físicos, pura abstracción que emerge la conexión directa con la realidad objetiva, geométrica que hace posible conectar la medida en el mundo real con la norma, bastará una proporción para expresar la relación equivalente. La estructura de Tales se acoge en la historia y se perpetúa en el espacio, la representación del pensamiento que expone los interiores a los ojos, perspectiva que muta solo para cambiar de objeto. Razonamiento que se hace cultura por elevarse a grado de convención con la característica de ser inmutable en el tiempo y dominador del espacio. Típica representación de un espacio contenedor, delimitado por sus polígonos, pero ignorando la pregunta por su configuración, sus transformación, ciegos a la esencia que se alberga en el interior, a los símbolos de los oculto.

Historia que no se escribe, se describe por la relación técnica entre los objetos. Escenario que muestra la fachada, las formas son homólogas a su representado, quien representa sigue oculto, nada deja ver más que su forma métrica la cual se proyecta en una sucesión de tres puntos no colineales. Dicha correspondencia unívoca, guardando las proporciones, convierte en falacia el significado o la producción de sentido. En tanto el carácter estructural –simbólico– de todo relacionamiento aún queda en la sombra.

Realidad donde los mismos significantes producen significados diferentes, el signo deja de ser inmutable en el tiempo, las formas recuperan su carácter topológico, de hecho nunca las han perdido sólo que la escenografía de Tales no se preparo para mostrarlo, se desconocía, pues el deslumbramiento si bien  iba en la dirección de “domesticar la oscuridad del mundo” la pregunta por el sentido de la oscuridad quedó congelada. Un sentido que se define como tal  por la relación simbólica indefinida de los elementos dispuestos en el espacio, carácter simbólico que percolan entre las formaciones rocosas que trae la historia.

Una vez se reconoce majestuosidad de Tales ante la maravilla de la humanidad, con cuidad la crítica a la concepción mecánica de los fenómenos espaciales adquiere un fundamento epistemológico sin precedentes, la configuración del pensamiento occidental en forma de funciones operativas, causalidades matemáticas representadas en proporciones en la posición jerárquica de dominara el conocimiento.

 

Sesgo económico (pluralidad del tiempo)


Lecturas de referencia:
Braudel, Fernand (1958/1974) La Historia y las ciencias. Alianza, Madrid. Leer  capítulo 3 “La larga duración”, páginas 60-106

Koselleck, Reinhart (1979/1993). Futuro pasado: para una semántica de los tiempos históricos. Barcelona: Paidós. Leer los capítulos 1 y 2 (páginas 21-66), 5 a 9 (páginas 105-266) y 14 (333-357).

Koselleck, Reinhart (2000/2001) Los estratos del tiempo: estudios sobre la historia. Traducción de Daniel Innerarity. Ediciones Paidos, Barcelona. Leer “Sobre la antropología de las experiencias del tiempo histórico”, páginas 35-111



El sesgo económico

A través de la asociación entre algunos postulados del método econométrico que usamos los economistas para medir los fenómenos socio-económicos y la lecturas de referencia, trataré de problematizar la pluralidad del tiempo.

 

La preocupación de Brudel sobre la tendencia de la larga duración recae, y con razón, sobre los economistas y principalmente los econometristas, pues el método neoclásico descansa sobre las maximización de funciones matemáticas, ecuaciones de probabilidad y modelos que buscan los pronósticos del futuro con los acontecimientos del pasado. La excesiva larga duración nos es otra situación que considerar a los individuos como subproductos de una ecuación probabilística que asigna una serie de cálculos a una muestra, entre más homogénea mejor, dejando de lado, en muchos casos, la representación social, la realidad social, desconociendo la dialéctica de la práctica social; la ilustración de Lévi-Strauss (citada por Braudel) sobre el lenguaje muestra como la combinación antropología-matemática no ha hecho más que canonizar el modelo, eternizar la realidad y sacrificar la dinámica. Un ejemplo econométrico al respecto son los modelos autorregresivos que pretenden regresar en el tiempo una variable para explicar su comportamiento en el presente, pues su dinámica se considera una manifestación del pasado. Bajo dicho sistema de ecuaciones se encuentra implícito el concepto de historia magistra vitae; así, surge el interrogante sobre la crítica Aristotélica que plantea Koselleck (1979/1993) en cuanto a la negación de la potencialidad de la Historie para develar los acontecimientos del futuro ¿Dónde se agota el poder de explicación?¿qué se aprende con la historia?[1], sigue con la validez las preguntas aunque con la transición de la Historie a la Historia  cambien los significados; igualmente, cabe la pregunta que sugiere evaluar la carga temporal de los conceptos o variables estudiadas, específicamente, las representaciones reales y prácticas de los fenómenos en cada uno de los tiempos que se toman como muestra para el estudio.

Para buscar la salvación, en  los modelos de corte longitudinal, entre ellos también se encuentran aquellos autorrregresivos, el uso de información que recoge más de 20 años de datos  busca en la experiencia las estructuras de lo único y lo repetitivo[2], la idea es encontrar, por ejemplo, en variables como el PIB, el consumo o el desempleo, la tendencia, la variación cíclica, variación estacional, y la variación irregular del fenómeno, situación que libera la economía de los tiempos cortos asociados a los acontecimientos y de la miopía de la investigación social tradicional; aunque veremos, en el próximo párrafo, que no todo en economía sale bien librado. Dicho razonamiento a la vez que cae en el sesgo de interpretación del futuro por lo inmutable del pasado, sugiere la posibilidad de visualizar la estructura, ciclos, estacionalidad e integración de diferentes variables en el tiempo; en suma, abre el debate sobre la pertinencia, ventajas y/o desventajas, de una investigación de larga duración o de acontecimientos particularmente para los estudios socioespaciales con ayuda de la econometría de las series de tiempo.  

La tradición econométrica de la economía expresa los pronósticos como la estimación de parámetros a través de una función explicada por efectos fijos, aleatorios y aquellos derivados del comportamiento pasado, fieles a la tradición de la escuela histórica del siglo XIX buscan eliminar el azar de los modelos y, en cierto sentido, recogen los tres estratos del tiempo en parámetros diferentes de la función estimada. En palabras de Koselleck (1979/1993; 32) “el futuro se convirtió en un campo de posibilidades finitas escalonadas según se mayor o menor grado de probabilidad…El pronóstico produce el tiempo desde el que se proyecta y dentro del cual se proyecta”. No obstante, ante la robustez de la modelación económica, surge una preocupación que bien la plantea Braudel como: “Por una paradoja sólo aparente, la dificultad estriba en descubrir la larga duración en un terreno en el que la investigación histórica acaba de obtener innegables éxitos: el económico.”. En la misma línea, la formación del juicio que confiere la experiencia implica que la conceptualización carga con el simbolismo de los momentos históricos donde aparece el concepto. La filosofía de la historia confiere importancia al contenido de conceptual, la ideología con la que cargan las palabras, a propósito de la palabra Humanidad, amigo/enemigo que refiere Koselleck (1979/1993: 238), poseen una delimitación, localización y asimetrías que influyen en el uso semántico del concepto. Eh aquí otro problema que sería interesante comentar.

Presa de las interpretaciones simbólicas que forman los individuos, la economía al servicio del estado y la empresa privada busca el monopolio de las expectativas. Las condiciones del pasado adquieren una réplica por medio de la tradición y los modelos matemáticos que cultivan tiempos de larga duración solo si conviene a la economía. En el juego político y económico la seriedad estadista ha sido punto de discusión cuando de tomar decisiones se trata y, es que, una economía es el resultado de la confianza de su población. En economía podemos encontrar tres tipos de intentos de monopolio expresados en la literatura, krugman en su libro: “la era de las expectativas limitadas” (1994), los relaciona como: 1. En griego, 2. El de sube y baja y 3. El de aeropuerto. En la primera, hay dos tipos, aquellos quienes con descaro escriben con lenguaje complicado para evitar la comprensión y la falsedad de las ideas, otros que usan el lenguaje especializado para expresar la profundidad de las ideas, a los últimos pertenecen, principalmente, los burócratas del banco de la república y el gobierno quienes buscan controlar las expectativas de la población en aras de la funcionalidad del modelo macroeconómico, expectativas de consumo (siempre positivas), proyecciones del a inflación (siempre a la baja), comportamientos de la tasa de cambio (siempre competitiva), de éste grupo hacen parte los econometristas. En el segundo grupo, aparecen los acontecimientos, la economía de corta duración, dañina, poco seria y desprovista de historia, ubicada en el primer estrato del tiempo en tanto está ligado fuertemente a la sorpresa, del grupo hacen parte los suplementos empresariales, la prensa económica y noticieros. En el tercero grupo, como lo plantea krugman (1994) se encuentran los best seller que estratégicamente se ubican en los estantes de los aeropuertos y juegan divertidamente con los conceptos económicos, plasman sus adivinaciones y pronósticos recurriendo al final del tiempo, al estilo profético de la iglesia; en su oposición, una visión optimista sin precedentes, ambos puntos de vista carentes de datos y poco serios para quien busca estar bien informado. Así, la reflexión a la luz de los textos propuestos es buscar comprender la pluralidad del tiempo que emergen en la vida cotidiana con el fin de controlar los sesgos en la comprensión de las relaciones sociales. 

 



[1] Aunque Koselleck (1979/1993: 153) argumenta a favor de las predicciones como casos potenciales  siempre y cuando la Historie, desde la perspectiva de Magistra vitae, tenga en cuenta tantos los movimientos estructurales de la historia como las historias (acontecimientos), el axioma de la unicidad individual amerita la revisión de la pregunta.
[2] Relacionado con el primer estrato del tiempo citado por Koselleck (2000/2001) en tanto registra la novedad en la línea continua de los acontecimientos y puede extraer el componente estructural.