Posturas sobre estudios socioespaciales
Abrir las discusiones en pleno giro espacial.
sábado, 14 de diciembre de 2013
Sobre la pobreza, despejando dudas
Al discutir sobre la pobreza se activa el sentido moral en pro de evitarla o eliminarla, muchas veces independiente cómo se conceptúe o se mida; también se activa el sentido sensorial y práctico que nos remite a pensar en una serie de privaciones básicas como agua, comida, luz, vestido, techo, salud y educación que sufren millones de personas alrededor del mundo. Todas estas personas tienen realidades diferentes, con causas particulares y consecuencias que enfrentan a raíz de las privaciones en esos aspectos indispensables para su vida.
Ahora bien, dada la necesidad de priorizar, ¿qué significa la pobreza? ¿Cómo medimos la pobreza para garantizar su reducción? ¿quién es pobre?
Estos serán los temas que vamos a abordar durante el año 2014, una temática alrededor de la pobreza alimentada por diversas investigaciones que llevaremos a cabo desde el Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia.
sábado, 27 de julio de 2013
Tales de Mileto en el estudio socioespacial
¿Qué enseñará Tales de
Mileto?, medir lo inmedible, abrir la ciencia al espacio transparente, iluminado
por las relaciones geométricas. El primero en demostrar que las formas que
habitan el espacio son todas iguales si se observan bajo el prisma adecuado,
una función interpretativa de la unión de los cuerpos, hace a un lado la
ignorancia del mundo físico pues trae lo divino al terreno de los hombres,
pensamiento innovador que sirve como puerta de entrada al método que gobierna
los espacios sociales. La medida toma la “esencia”, aunque en puro
relacionamiento, no más que homotecia; pero sigue siendo una astucia matemática
que muestra lo oculto, toca lo intocable por interpuesta expresión, el tercero
que no es luz, tampoco sombra, gnomon, signo que conecta los espacios para
producir una representación práctica. Un transporte que en su función de
conectar se convierte en método, vía que lleva a un destino, paciencia en busca
del día y la hora que entregara la perpendicular para resolver el problema,
artilugio que recoge la mecánica celeste y transporta su expresión a un plano
geométrico, ángulo, eje, altura, lado, perpendicular, escala, coinciden para desnudar
la tumba, dominar el espacio controlando las proporciones, manteniendo la forma.
La
relación de los lados sirven para ajustar la medida de la sombra, con el uso de
la luz se busca la forma de una serie de elementos dispuesto en el espacio,
reducidos a R2, un plano para
delimitar, trazar, formalizar a través de una invariante usada para determinar
la disposición y métrica de la sombras. Manera de aprehender el mundo aceptada
en tanto se expone la sombra a la luz, pasar de lo cerrado y oscuro a lo
abierto y transparente.
La
convergencia de todo saber era la transparencia de la pirámide. Deseosos de
encontrar la grandeza de la explicación, anonadados por los deslumbrantes rayos
del Sol, regocijados por despojar a la masa de su cuerpo, olvidar la existencia
de los límites físicos, pura abstracción que emerge la conexión directa con la
realidad objetiva, geométrica que hace posible conectar la medida en el mundo
real con la norma, bastará una proporción para expresar la relación equivalente.
La estructura de Tales se acoge en la historia y se perpetúa en el espacio, la
representación del pensamiento que expone los interiores a los ojos,
perspectiva que muta solo para cambiar de objeto. Razonamiento que se hace
cultura por elevarse a grado de convención con la característica de ser
inmutable en el tiempo y dominador del espacio. Típica representación de un
espacio contenedor, delimitado por sus polígonos, pero ignorando la pregunta
por su configuración, sus transformación, ciegos a la esencia que se alberga en
el interior, a los símbolos de los oculto.
Historia
que no se escribe, se describe por la relación técnica entre los objetos.
Escenario que muestra la fachada, las formas son homólogas a su representado,
quien representa sigue oculto, nada deja ver más que su forma métrica la cual
se proyecta en una sucesión de tres puntos no colineales. Dicha correspondencia
unívoca, guardando las proporciones, convierte en falacia el significado o la
producción de sentido. En tanto el carácter estructural –simbólico– de todo
relacionamiento aún queda en la sombra.
Realidad
donde los mismos significantes producen significados diferentes, el signo deja
de ser inmutable en el tiempo, las formas recuperan su carácter topológico, de
hecho nunca las han perdido sólo que la escenografía de Tales no se preparo
para mostrarlo, se desconocía, pues el deslumbramiento si bien iba en la dirección de “domesticar la
oscuridad del mundo” la pregunta por el sentido de la oscuridad quedó congelada.
Un sentido que se define como tal por la
relación simbólica indefinida de los elementos dispuestos en el espacio,
carácter simbólico que percolan entre las formaciones rocosas que trae la
historia.
Una
vez se reconoce majestuosidad de Tales ante la maravilla de la humanidad, con
cuidad la crítica a la concepción mecánica de los fenómenos espaciales adquiere
un fundamento epistemológico sin precedentes, la configuración del pensamiento
occidental en forma de funciones operativas, causalidades matemáticas
representadas en proporciones en la posición jerárquica de dominara el
conocimiento.
Sesgo económico (pluralidad del tiempo)
Lecturas de referencia:
Braudel, Fernand (1958/1974) La Historia y las ciencias. Alianza, Madrid. Leer capítulo 3 “La larga duración”, páginas 60-106
Braudel, Fernand (1958/1974) La Historia y las ciencias. Alianza, Madrid. Leer capítulo 3 “La larga duración”, páginas 60-106
Koselleck, Reinhart (1979/1993). Futuro pasado: para una semántica de los tiempos históricos.
Barcelona: Paidós. Leer los capítulos 1 y 2 (páginas 21-66), 5 a 9 (páginas
105-266) y 14 (333-357).
Koselleck, Reinhart (2000/2001) Los estratos del tiempo: estudios sobre la historia. Traducción de
Daniel Innerarity. Ediciones Paidos, Barcelona. Leer “Sobre la antropología de
las experiencias del tiempo histórico”, páginas 35-111
El sesgo
económico
A través de la asociación entre
algunos postulados del método econométrico que usamos los economistas para medir
los fenómenos socio-económicos y la lecturas de referencia, trataré de
problematizar la pluralidad del tiempo.
La preocupación de Brudel sobre la tendencia de la larga duración
recae, y con razón, sobre los economistas y principalmente los econometristas,
pues el método neoclásico descansa sobre las maximización de funciones
matemáticas, ecuaciones de probabilidad y modelos que buscan los pronósticos
del futuro con los acontecimientos del pasado. La excesiva larga duración nos
es otra situación que considerar a los individuos como subproductos de una
ecuación probabilística que asigna una serie de cálculos a una muestra, entre
más homogénea mejor, dejando de lado, en muchos casos, la representación
social, la realidad social, desconociendo la dialéctica de la práctica social;
la ilustración de Lévi-Strauss (citada por Braudel) sobre el lenguaje muestra
como la combinación antropología-matemática no ha hecho más que canonizar el
modelo, eternizar la realidad y sacrificar la dinámica. Un ejemplo econométrico
al respecto son los modelos autorregresivos que pretenden regresar en el tiempo
una variable para explicar su comportamiento en el presente, pues su dinámica
se considera una manifestación del pasado. Bajo dicho sistema de ecuaciones se
encuentra implícito el concepto de historia
magistra vitae; así, surge el interrogante sobre la crítica Aristotélica
que plantea Koselleck (1979/1993) en cuanto a la negación de la potencialidad
de la Historie para develar los
acontecimientos del futuro ¿Dónde se agota el poder de explicación?¿qué se
aprende con la historia?[1],
sigue con la validez las preguntas aunque con la transición de la Historie a la Historia cambien los significados; igualmente, cabe la
pregunta que sugiere evaluar la carga temporal de los conceptos o variables
estudiadas, específicamente, las representaciones reales y prácticas de los
fenómenos en cada uno de los tiempos que se toman como muestra para el estudio.
Para buscar la salvación, en
los modelos de corte longitudinal, entre ellos también se encuentran
aquellos autorrregresivos, el uso de información que recoge más de 20 años de
datos busca en la experiencia las
estructuras de lo único y lo repetitivo[2], la idea
es encontrar, por ejemplo, en variables como el PIB, el consumo o el desempleo,
la tendencia, la variación cíclica, variación estacional, y la variación irregular
del fenómeno, situación que libera la economía de los tiempos cortos asociados
a los acontecimientos y de la miopía de la investigación social tradicional;
aunque veremos, en el próximo párrafo, que no todo en economía sale bien
librado. Dicho razonamiento a la vez que cae en el sesgo de interpretación del
futuro por lo inmutable del pasado, sugiere la posibilidad de visualizar la
estructura, ciclos, estacionalidad e integración de diferentes variables en el
tiempo; en suma, abre el debate sobre la pertinencia, ventajas y/o desventajas,
de una investigación de larga duración o de acontecimientos particularmente
para los estudios socioespaciales con ayuda de la econometría de las series de
tiempo.
La tradición econométrica de la economía expresa los pronósticos como
la estimación de parámetros a través de una función explicada por efectos fijos,
aleatorios y aquellos derivados del comportamiento pasado, fieles a la
tradición de la escuela histórica del siglo XIX buscan eliminar el azar de los
modelos y, en cierto sentido, recogen los tres estratos del tiempo en
parámetros diferentes de la función estimada. En palabras de Koselleck
(1979/1993; 32) “el futuro se convirtió en un campo de posibilidades finitas
escalonadas según se mayor o menor grado de probabilidad…El pronóstico produce
el tiempo desde el que se proyecta y dentro del cual se proyecta”. No obstante,
ante la robustez de la modelación económica, surge una preocupación que bien la
plantea Braudel como: “Por una paradoja sólo aparente, la dificultad
estriba en descubrir la larga duración en un terreno en el que la investigación
histórica acaba de obtener innegables éxitos: el económico.”. En la misma
línea, la formación del juicio que confiere la experiencia implica que la
conceptualización carga con el simbolismo de los momentos históricos donde
aparece el concepto. La filosofía de la historia confiere importancia al
contenido de conceptual, la ideología con la que cargan las palabras, a
propósito de la palabra Humanidad, amigo/enemigo que refiere Koselleck
(1979/1993: 238), poseen una delimitación, localización y asimetrías que
influyen en el uso semántico del concepto. Eh aquí otro problema que sería
interesante comentar.
Presa de las interpretaciones
simbólicas que forman los individuos, la economía al servicio del estado y la
empresa privada busca el monopolio de las expectativas. Las condiciones del
pasado adquieren una réplica por medio de la tradición y los modelos
matemáticos que cultivan tiempos de larga duración solo si conviene a la
economía. En el juego político y económico la seriedad estadista ha sido punto
de discusión cuando de tomar decisiones se trata y, es que, una economía es el
resultado de la confianza de su población. En economía podemos encontrar tres
tipos de intentos de monopolio expresados en la literatura, krugman en su
libro: “la era de las expectativas limitadas” (1994), los relaciona como: 1. En
griego, 2. El de sube y baja y 3. El de aeropuerto. En la primera, hay dos
tipos, aquellos quienes con descaro escriben con lenguaje complicado para
evitar la comprensión y la falsedad de las ideas, otros que usan el lenguaje
especializado para expresar la profundidad de las ideas, a los últimos
pertenecen, principalmente, los burócratas del banco de la república y el
gobierno quienes buscan controlar las expectativas de la población en aras de
la funcionalidad del modelo macroeconómico, expectativas de consumo (siempre
positivas), proyecciones del a inflación (siempre a la baja), comportamientos
de la tasa de cambio (siempre competitiva), de éste grupo hacen parte los
econometristas. En el segundo grupo, aparecen los acontecimientos, la economía
de corta duración, dañina, poco seria y desprovista de historia, ubicada en el
primer estrato del tiempo en tanto está ligado fuertemente a la sorpresa, del
grupo hacen parte los suplementos empresariales, la prensa económica y noticieros.
En el tercero grupo, como lo plantea krugman (1994) se encuentran los best seller que estratégicamente se
ubican en los estantes de los aeropuertos y juegan divertidamente con los
conceptos económicos, plasman sus adivinaciones y pronósticos recurriendo al
final del tiempo, al estilo profético de la iglesia; en su oposición, una
visión optimista sin precedentes, ambos puntos de vista carentes de datos y
poco serios para quien busca estar bien informado. Así, la reflexión a la luz
de los textos propuestos es buscar comprender la pluralidad del tiempo que
emergen en la vida cotidiana con el fin de controlar los sesgos en la
comprensión de las relaciones sociales.
[1] Aunque Koselleck (1979/1993:
153) argumenta a favor de las predicciones como casos potenciales siempre y cuando la Historie, desde la
perspectiva de Magistra vitae, tenga en cuenta tantos los movimientos
estructurales de la historia como las historias (acontecimientos), el axioma de
la unicidad individual amerita la revisión de la pregunta.
[2] Relacionado con el primer estrato del
tiempo citado por Koselleck (2000/2001) en
tanto registra la novedad en la línea continua de los acontecimientos y puede
extraer el componente estructural.
viernes, 28 de junio de 2013
la acumulación de capital y la miseria van de la mano, concentradas en el espacio
Veamos:
Un punto
que no parece claro para los políticos y algunos geógrafos radicales, trasparente
para J. Hicks, evocando la injusticia social, es que en la revolución
industrial es normal que la diferencia entre ricos y pobres se amplíe, la
naturaleza del capital cambia, pues la proporción de capital fijo crece
exponencialmente a costa del capital circulante; entonces, en el corto plazo, la
diferencia entre las clases crece pero a costa de capital fijo, con las subsiguientes inversiones, el trabajo se vuelve más productivo, bajan los precios
y los costos, al tiempo que se sobrevive en un mercado competitivo; no obstante,
en el largo plazo quienes han invertido en capital fijo a costa del capital
circulante, recogen los frutos de la productividad que van a aumentar el
capital circulante disponible y con esto los salarios, pues el empleado produce
más y más barato, presión que lleva al empresario a subir los salarios. No lo
hace por benevolencia, es la tasa de capitalización para aumentar el
rendimiento del trabajo, son los equipos de capital los que aumentan el
rendimiento y eso aumenta los salarios. Los países desarrollados tienen unas
tasas de capitalización más alta que los países pobres, es por esos que los
salarios son diferentes y es precisamente la tasa de capitalización aquella que
sustenta las diferencias en los procesos productivos y posibilita la
“revaluación masiva” (en contraposición de la “devaluación masiva”) de los
territorios. Dado lo anterior debe cogerse con pinzas la afirmación de Harvey
(p. 421): “la acumulación de capital y la miseria van de la mano, concentradas
en el espacio”.
Harvey, D. 1990, Los
límites del capitalismo y la teoría marxista, Fondo de Cultura Económica,
México, D.F. (Capítulo XII: “Las crisis en la economía espacial del
capitalismo. Dialéctica del imperialismo”)
Las crisis en la economía espacial del capitalismo. Dialéctica del imperialismo
Algunas consideraciones[1]
Harvey, D. 1990, Los límites del capitalismo y la teoría marxista, Fondo de Cultura Económica, México, D.F. (Capítulo XII: “Las crisis en la economía espacial del capitalismo. Dialéctica del imperialismo”)
El documento plantea una
visión crítica de algunos aspectos planteados por Harvey en el texto de
referencia. En las presentes líneas no se agota la totalidad del texto pues en
cada línea leída me surgieron muchas preguntas y solo un par de ellas tomaron cuerpo
en el escrito.
Harvey, el comenzar proponiendo
que la organización geográfica del capitalismo absorbe las contradicciones
dentro la forma del valor, es olvidar la imprecisión de Marx al calcular el
valor como resultado del “trabajo socialmente necesario” y reducir el trabajo
calificado a trabajo simple, problemas que se hacen evidentes una vez se
comprende teoría del capital humano de Becker y se analiza con cuidado el
problema de la diferenciación de la renta (tratada inicialmente por David
Ricardo y retomada por Marx en el tercer volumen del capital). Es importante
señalar que dicha inconsistencia en el análisis marxista sesga los resultados
soportados en la llamada “crisis de acumulación” que argumentan sus seguidores:
la tendencia a la disminución de la tasa de ganancia que argumenta Marx, se
soporta en la composición orgánica de capital que es la relación entre el
trabajo y el capital, ahora bien, para que caiga la tasa de ganancia, como
presupone la “crisis de acumulación”, la plusvalía debe permanecer constante,
solo aumentaría en términos absolutos como ampliación de la jornada laboral;
pero, qué pasaría si la tasa de plusvalía no tienen un comportamiento
constante, es decir sí las innovaciones y educación de los trabajadores
aumenten el numerador más que proporcional al denominador de la composición
orgánica del capital, un derivación simple muestra que dicho comportamiento
invalida toda pretensión de considerar una crisis capitalista por el solo hecho
de acumulación de capital. No es extraño que Marx clasifique como “trabajo
improductivo”, no generados de valor, al sector servicios pues el valor no está
claramente especificado, no obstante el sector servicios es donde se concentran
la mayor generación de valor agregado[2], es el
principal generador de riqueza de las economías contemporáneas. Como anticipé,
solo vamos en la primera página y eh agotado un 15% del espacio para el texto.
Continúa, el valor agregado medido
en tiempo puede resultar ser idéntico en dos actividades que usan diferentes
niveles de capital humano, no pasa con la contabilización de la producción
bruta. En 1970, dos años después de la publicación del primer tomo del Capital,
Walras, Jevons, Menger, los primeros exponentes de la teoría de la utilidad
marginal argumentan que no es el trabajo el que genera la riqueza, el valor es
una construcción subjetiva que dependen de la utilidad manifiesta del bien o
servicio, en situación moderna es la idea de negoció la que crea valor mediante
el uso de la tierra, el capital y el trabajo. El ejemplo más trivial, 10 vasos
de agua en el desierto, aunque contengan el mismo valor trabajo, representan
utilidades diferentes a quien los usa, asumiendo que el mismo individuo los
consume, no representa la misma utilidad el primer vaso que el decimo y esto se
puede observar en el uso que le hacen a los diferentes vasos de agua y la
manifestación del placer en el individuo. Así, la utilidad marginal desarticula
la estructura marxista al desmitificar la plusvalía.
Otro punto que no parece
claro para los políticos y algunos geógrafos radicales, trasparente para J.
Hicks, evocando la injusticia social, es que en la revolución industrial es
normal que la diferencia entre ricos y pobres se amplíe, la naturaleza del
capital cambia, pues la proporción de capital fijo crece exponencialmente a
costa del capital circulante; entonces, en el corto plazo la diferencia entre
las clases crece pero a costa de capital fijo, con las siguientes inversiones,
el trabajo se vuelve más productivo, bajan los precios y los costos al tiempo
que se sobrevive en un mercado competitivo; no obstante, en el largo plazo
quienes han invertido en capital fijo a costa del capital circulante, recogen
los frutos de la productividad que van a aumentar el capital circulante
disponible y con esto los salarios, pues el empleado produce más y más barato,
presión que lleva al empresario a subir los salarios. No lo hace por
benevolencia, es la tasa de capitalización para aumentar el rendimiento del
trabajo, son los equipos de capital los que aumentan el rendimiento y eso
aumenta los salarios. Los países desarrollados tienen unas tasas de
capitalización más alta que los países pobres, es por esos que los salarios son
diferentes y es precisamente la tasa de capitalización aquella que sustenta las
diferencias en los procesos productivos y posibilita la “revaluación masiva”
(en contraposición de la “devaluación masiva”) de los territorios. Dado lo
anterior debe cogerse con pinzas la afirmación de Harvey (p. 421): “la
acumulación de capital y la miseria van de la mano, concentradas en el
espacio”.
Las teorías de la
aglomeración, dispersión del capital en el mundo es la consecuencia de las
oportunidades que los empresarios buscan para mejorar sus rendimientos
económicos al acercar sus ofertas a consumidores que pueden necesitar sus
productos, no necesariamente una imposición capitalista. El tema de la
“devaluación de los lugares” es confuso en la parte de la migración de los
capitales de un lugar a otro puesto que la “alteración de la alianza local” por
la movilidad del capital tiene un soporte netamente especulativo; mientras, los
dispositivos fijos del instalados en el espacio no están dentro del dominio del
capital especulativo, es soporte de inversión real que apoya los procesos
productivos locales. No se olvide, además, que las teorías del comercio
internacional, la ventajas comparativas de Ricardo que lejos de ser un juego de
suma cero, como quiere hacerlas ver Harvey, es la garantía para aprovechar
intercambios mutuamente beneficiosos para las regiones[3], en la
misma línea, los modelos de Heckscher-Ohlin, entre los otros desarrollos
neoclásicos para explicar las interrelaciones comerciales entren los países,
las motivaciones de los lugares a producir e intercambiar, además de las
diferencias entre regiones como participantes de los flujos de comercio y de
capital. Ahora bien, adviértase que es diferente una competencia local,
regional o nacional por recursos de capital que una relación de mercado, comercio
a diferentes escalas, son dos esferas diferentes, que sí bien interactúan la
una con la otra, homólogas, no debe correrse el riesgo de confundirlas en el
análisis pues sus expresiones espaciales son diferentes.
Es innegable que los
procesos sociales son espaciales, que la expresión de parte de las inversiones
son los dispositivos que se instalan en el territorio con el fin de lograr
articulaciones, cercanías, movimientos de capital. Pero algo para negar es
la naturalización como aceptable, de
aquellos procesos que lesionan la libertad de los mercados en aras de proteger
“la coherencia de la alianza local” que plantea Harvey[4]. Al
respecto, él ve la “alteración” como una manifestación tanto interna como
externa de las fuerzas de mercado que guían los destinos del capital; dadas las
consideraciones espaciales de las relaciones sociales, las luchas de clase
adquieren nuevas formas, tensión permanente entre la inmovilidad de la fuerza
laboral y la infraestructura social y las
diversas formas de movilidad del capital, donde la principal es la movilidad
financiera. Bien lo plantea Harvey al aseverar que las estructuras jerárquicas
son un mal endémico que mantiene las tensiones local-global, al respecto,
estaría de acuerdo en considerar que estructura de organización territorial
impuesta por un Estado crea resultados caóticos e ineficientes para la
población en su conjunto.
[1]
Documento preparado para el seminario teórico de la maestría en estudios
socioespaciales. guberney@gmail.com
[2] Aquí no
se hace alusión al valor como una expresión del “tiempo socialmente necesario”
para producir una mercancía sino como expresión de la teoría de la utilidad
marginal decreciente desarrollada por la escuela marginalista.
[3] Un
ejemplo para Latino América es Chile, alcanzó durante éste año el puesto 10 de
179 países en el índice de libertad económica (un menor puestos significa mayor
libertad relativa) y en el informe de Desarrollo Humano del 2009 se clasifica
en los países desarrollo humano alto.
[4] Es
precisamente en esa postura donde se observa el tratamiento indistinto de
Harvey a las esferas de la competencia y la inversión.
domingo, 2 de diciembre de 2012
A propósito de la espacialidad de la pobreza
“¿Quién no sabe que el término ecología quiere decir,
en sentido literal: teoría o discurso de la casa de los seres vivos? Del lugar,
de la morada, del hábitat…en suma, lugares propicios y propios de los seres
dotados de vida”
Michel Serres (Atlas)
El lugar, la morada
que describe Michel Serres es el hogar, la casa, una disposición de elementos
en el espacio que se privilegian en tanto la utilidad de las distancias,
distribución topológica que adquiere diferentes formas con el mismo contenido,
espacios producidos socialmente puesto que confluyen tanto las unidades
materiales, físicas como los sentidos de lugar, significados singulares, únicos,
asociados a significantes. ¿Qué pasa cuando hay más de uno en casa? Llega la
alteridad, el otro que privilegia otras distancias, los mismos significantes le
producen diferentes significados, el reconocimiento de la diferencia es la
aceptación de la existencia de signos distintos usados como vehículos para expresar
el mismo contenido; quiere decir, que una vez las ciencias sociales, comenzando
por la antropología, acepta la diferencia cultural, aparece el conflicto como
algo intrínseco a las relaciones humanas[1],
en su condición de umbral, límite, frontera. Entonces, el espacio producido
socialmente es un espacio de conflicto puesto que se construye a través de la
diferencia, un sistema estructural en tanto la manera de combinar es la que
produce los sentidos, pura realidad espacial. Ahora bien, pensar la
espacialidad como un conjunto de contradicciones, al estilo marxista, supone la
homologación del espacio a las relaciones de clase, supuesto de poca cautela a
propósito de los desarrollos de Lefebvre y Soja, principalmente.
Con lo anterior
vemos que, en efecto, como lo plantea Soja, la espacialidad (espacio producido
socialmente) no se concibe fuera del la realidad del conflicto. Así, de cara a
mostrar la pobreza como un asunto espacial y su despliegue en los dominios de
la geografía humana, vamos a usar el andamiaje metodológico propuesto por Luis
Berneth Peña (2008) pero tratando de interiorizar la crítica del párrafo
anterior. Lo que conlleva a tomar como recursos el dominio sociedad naturaleza
y los otros dos fusionarlos en una propuesta para pensar la pobreza como
espacialidad.
Presos del determinismo económico (Sociedad-Naturaleza)
Si bien la
preocupación por la pobreza ha sido una constante en el pensamiento económico
que se puede rastrear desde antes de los clásicos de le economía como Smith,
Ricardo, J.S Mill, y el mismo Marx, solo hasta después de la Segunda Guerra
Mundial, con la creación de las organizaciones multilaterales y el programa
para la reconstrucción de Europa y Japón (Plan Marshall)[2],
es cuando se comienza a pensar en la pobreza como una forma de aproximarse a la
medición del desarrollo de los países, en dicho contexto la pobreza es una
forma enunciativa de menor escala que el desarrollo mismo, es decir, entendida
como “carencia de” adquiere su condición global en forma del enunciado
“desarrollo”, vinculado éste último, entre los años 50 a 70 con los niveles de
crecimiento del PIB que lograba obtener un país. En plena batalla ideológica,
una guerra colonizadora, se privilegian los modelos económicos de cara a un
crecimiento económico fuerte vía dinamización de la inversión, aquellos países
que no lograban mantener una tasa de ahorro suficiente para crecer anualmente
entre el 5% y 7% eran considerados como atrasados[3].
La estructura económica interna determinaba la condición de pobreza/riqueza,
aquellos países rurales, dependientes del agro, disperso, con escasa industria
y servicios eran considerados como pobres y por tanto debían seguir un camino
hacia la riqueza, estadios del desarrollo que premiaban la concentración, la
industria y los servicios, una visión teleológica y colonial del desarrollo. Además,
como lo argumentarían más tarde los trabajos en geografía económica, la
concentración favorece las fuerzas dinámicas de la economía a través de
reducción de costos y generación de externalidades positivas a la producción.
El mundo estaba
viviendo la “época dorada del capitalismo” que colapsó en 1973 con la subida de
los precios del petróleo provocada por la OPEP situación que terminó con las
altas tasas de crecimiento mundial del PIB. Aunque antes del colapso mundial
los ingresos per capita crecían anualmente al 3%, en dicho periodo la
preocupación por los niveles de vida era evidente pues ante tal crecimiento, la
calidad de vida continuaba invariante, con la crisis del petróleo se agudizó el
debate. Lo que se constituía como desarrollo, puramente enunciado en su forma y
sustancia es dignificado y le continúa una carrera por replicar la expresión
como código determinista de la formación de los espacios de visibilibidad.
Al cambiar del
escenario europeo, desilusionados por los resultados de los modelos de estadios
del crecimiento y cambio estructural, la revolución de los 70 principalmente
por América Latina en cabeza de la Cepal, bajo el pensamiento de Prebisch y
Furtado, adoptan el modelo
centro-periferia. Los seguidores del movimiento argumentan el
subdesarrollo como una condición intrínseca al capitalismo, donde coexisten
ricos y pobres en un sistema internacional dominado por la relaciones de poder
entre el centro (países desarrollos) y la periferia (países con bajos niveles
de desarrollo –LDCs, por su siglas en inglés–) donde los primeros erigen su
crecimiento a costa de los segundos y, los segundos, quedan relegados a ser
dependientes y de bajo desarrollo. En la práctica, los
países continuaron replicando la “aprendido” pero limitaron la relación,
privilegio a la industria y los servicios pero sin “dependencia” de Estados
Unido o Europa; exclusión del otro por considerar sus prácticas como coloniales
y hegemónicas, expulsaron a los segundos que habitaban la casa, interiorizaron
los problemas del desarrollo y la pobreza, sin llegar a reconocer la diferencia
y la coexistencia en el espacio-tiempo, mucho menos el discurso per se del
desarrollo. Solución fallida, un modelo de sustitución de importación que
dinamizó la industria interna pero desestimulo el crecimiento efectivo por una
producción en inventario con escasa competitividad, continuaba la etiqueta que
ubicaba a dichos países en otros tiempos, tiempos precarios.
Mientras, políticos y economistas de
los países de bajos ingresos eran cautivados por la idea de la dependencia y la
revolución, surgía, en los años 80, la contrarrevolución neoclásica.
Reivindicar el libre mercado y la política neoclásica lleva a los seguidores de
la contrarrevolución a argumentar y a justificar las causas del subdesarrollo
como un asunto interno a los países, muestran que los resultados en materia de
pobreza son causados por la asignación de precios incorrectos los cuales se
forman por la excesiva intervención del estado en los asuntos de mercado, su
corrupción e ineficiencia; entonces, al eliminar la distorsión en los precios
de los factores, productos y mercados financieros, la eficiencia económica y el
crecimiento económico serán estimulados
(Todaro y Smith, 2006; 121). Esta visión recupera los planteamientos de
Adam Smith del libre mercado y reivindica las posturas neoclásicas en el
pensamiento del desarrollo, pues el discurso logra permear países como Chile,
principalmente con la intervención del premio nobel Milton Friedman y el
trabajo de los llamados “chicago boys”
en la dictadura de Pinochet que plantearon reformas estructurales contrarias a
las promulgadas por la CEPAL que logran corregir los problemas macroeconómicos
del país; igualmente notoria, bajo una corriente neoclásica, fue la
intervención simbólica del profesor Jeffrey Sachs en la economía boliviana para
contener los problemas de la “inflación galopante” que destruía la economía
local.
En general, las visiones clásicas del
desarrollo muestran una alta dependencia conceptual con el crecimiento
económico, es decir, es el PIB per cápita el centro del análisis. Análisis
globales que se reducen a planteamientos macroeconómicos, modelos de oferta y
demanda que corrigen problemas de precios en el mercado laboral, real y
monetario. Persiste el descuido por el análisis local, las diferencias, el
sistema de identidades y las prácticas sociales. Se privilegian los procesos
que aporten a la estructura productiva del país, vía explotación de los
recursos estratégicos e inserción a los mercados internacionales, una lógica de
la acumulación del capital que genere beneficios a las empresas y por reducción
se mejoren las condiciones de bienestar material (consumo) de la población.
La tradición clásica del desarrollo
sufre un cambio en la focalización de los argumentos y la atención se desvía
sobre la argumentación conceptual del desarrollo en lugar de privilegiar los
resultados del crecimiento, muere la visión tradicional para dar paso a propuestas
alternativas y/o complementarias. Entre las propuestas principales se encuentra
el relatorio de Uppsala sobre el otro
desarrollo publicado por Dag Hammarskjold Fundation en 1977, es la
expresión de una nueva conceptualización del desarrollo en cooperación con
organizaciones locales y no gubernamentales, privilegiando un desarrollo
igualitario, endógeno, autónomo y ecológico (Hidalgo, 1998; 232). El énfasis se
presenta en la satisfacción de las necesidades básicas materiales y no
materiales de la población menos favorecidas de la sociedad; además, se inicia
corrientes que construyen los enfoques como el etnodesarrollo, ecodesarrollo y
desarrollo sostenible.
A la par de los
modelos de contrarrevolución se postula como discurso la ecología en el campo
de la economía dados las continuas afectaciones del ambiente y la destrucción
ecosistémica de los espacios naturales. La crítica bien la resume el gráfico
que presenta Ahmed Hussen (2004: 19) en su libro: “Principles of enviromental
economics” donde refleja la relación entre la biosfera y la economía. Partes de
la Biosfera como una extensión de recursos ambientales finitos y escasos que
contiene el subsistema económico en interacción constante recibiendo recursos
de la biosfera y devolviendo un producto, con frecuencia desperdicios y/o
contaminación a la misma biosfera.
Diagrama 1. “Ecologically enlightened economic view. The biosphere is continuously
energized by solar power. The human economy (comprising the activities in the
inner circle) depends on inputs (throughput) and outputs (disposal
of waste) to the biosphere. The biosphere is finite, as indicated by the
outer circle”(Hussen, 2004: 19).
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La crítica emerge
al considerar la economía como un sistema abierto, desprovisto del contexto
medioambiental, un sistema que busca la satisfacción de necesidades ilimitadas
sin considerar los costos para la reproducción de la condiciones de vida
similares o mejores para las generaciones futuras (sostenibilidad ambiental);
bajo una visión simplista del proceso económico, la racionalidad del productor,
dominado por servir al consumidor, olvida que la economía en su conjunto está
alimentada por un sistema cerrado, limitado y finito, además que sus demandas
al ambiente alteran los ecosistemas, los sistemas biológicos que soportan la
vida. Entonces, la visión ecológica busca la comprensión de la interrelación
entre los seres vivos y su hábitat, para el caso, los procesos económicos como
una derivación de las acciones humanas y la alteración del territorio.
La inconsistencia
que emerge entre la escasez de los recursos y los ilimitados deseos de
producción, encuentra soluciones parciales en la formalización de impuestos
directos, teoría de las externalidades que asigna derechos de propiedad y
corrige los “fallos de mercado” vía intervención estatal. El debate aún se da
en el plano político con pocas repercusiones en las expresiones de la pobreza y
el desarrollo.
Pobreza como realidad espacial (sociedad-espacio y
prácticas espaciales)
En lugar de
realizar una recopilación sobre la teorías del la geografía económica y la
llamada nueva geografía económica, me interesar plantear la pobreza como un
asunto de la producción espacial.
Igualmente, me
declaro, hasta el momento, alejado de la consideración marxista que plantea
Harvey por el olvido de las críticas hechas a Marx, pero rescatando igualmente
muchos de sus aportes metodológicos para pensar el espacio en términos de
relaciones sociales. Entre los olvidos señalo, principalmente, la adopción de
la teoría de capital humano en la producción y su subsiguiente incorporación al
ciclo sistémico (Dinero-Mercancía-Dinero) que hace fluctuar la tendencia de la composición orgánica de capital, en muchos
casos, por largos periodos, una tasa de ganancia positiva. Otro olvido, el
desmonte de la teoría valor-trabajo (soporte de toda la teoría marxista) por la
teoría marginalista, tratada ésta última dos años después de la publicación del
primer tomo del capital, por Menger, Walras y Jevons, pero invisibilizada hasta
el surgimiento de la teoría neoclásica contemporánea. Otro sesgo de contexto,
olvidar que los salarios se pagan de capital circulante y no de capital fijo y
privilegiar el desmonte de la inversión en capital fijo aduciendo a discurso de
la igualdad que en últimas termina minando el aumento del acervo de capital
circulante y por tanto el aumento de los salarios.
La espacialidad de la pobreza
Los estudios de la
pobreza convergen en considerarla como un fenómeno multidimensional. La
calificación de aspectos como la comida, el vestido, la salud, la educación,
las viviendas y los servicios públicos se convierten en los dispositivos
visibles, prácticos que soportan las mediciones y aparecen como prioridad en
los planes de la política pública; aún es incipiente la evaluación de las
nociones cualitativas de la pobreza por la dificultad en los diseños de los
instrumentos que representen el total de la población; por consiguiente no se
avanza en analizar las percepciones. El enfoque multidimensional de la pobreza
sugiere que la manifestación de la pobreza es la agregación de diferentes
dimensiones que componen la vida de una persona, el ingreso es postulado como
una condición necesaria en tanto medio para acceder a las funciones de la vida
que valoran las personas.
En la
mayoría de los casos, la pobreza es medida en términos absolutos y relativos.
La primera, se enfoca en los niveles de consumo o ingreso mínimo que deben
alcanzar las familias para sobrevivir. La segunda, aluden a considerar la pobreza como un asunto
social, puesto que las prácticas de consumo y las necesidades de la población
dependen de las prácticas de consumo y las necesidades de los demás. Feres y
Mancero (2001: 11) definen los enfoques así:
“Mientras el primer enfoque (absoluto) sostiene
que las necesidades –o al menos una parte de ellas– es independiente de la
riqueza de los demás, y no satisfacerlas revela una condición de pobreza en
cualquier contexto, el segundo plantea que las necesidades surgen a partir de
la comparación con los demás, y la condición de pobreza depende del nivel
general de riqueza”
Aunque se observe
la preocupación de la pobreza como problema importante en la literatura
económica, política y sociológica, principalmente, los esfuerzos por incorporar
los sentidos de lugar y los análisis de las estructuras y las relaciones que
dan lugar a las expresiones que se toman para evaluar la pobreza, no permean
los discursos. Al parecer las formas de
naturalizar la pobreza para evaluarla se convierte en la traducción del discurso
económico donde la pobreza es el resultado de la escasa capacidad de un país
para producir riqueza y distribuirla con eficiencia. No se desconoce los
avances teóricos de economistas como
Amartya Sen, que teoriza sobre el desarrollo expresado en la libertad para
poder acceder a la vida que cada individuo valora como adecuada; no obstante,
la intención es llamar la atención sobre el análisis espacial que queda oculto
hasta en la misma teoría del Nobel.
Frente a los
dominios evaluativos de la pobreza importante considerar la sugerencia de
Haining (2004; 15): “The social and environmental sciences are observational
not experimental sciences”. En efecto, interesa a las ciencias sociales
significar las relaciones sociales, observar los comportamientos de los individuos
en un tiempo espacio singular, puesto que las diferencias de lugar, espacio y
tiempo abren la visión general de los procesos sociales. Las categorías de
lugar y localización juegan un rol importante en el análisis social en cuanto
dejan ver la variabilidad entre las unidades espaciales que comparten atributos
y la disposición de dichas unidades en un sistema regional donde importa la
distancia, interrelación, el contexto, la escala y la posición para explicar la
variabilidad en los atributos de los lugares Haining (2004).
Atender a las diferencias de lugar,
espacio y tiempo, además de ampliar el panorama del análisis, sensibiliza al
investigador para captar los sentidos de lugar, significar los espacios de
pobreza expresados más allá de los cuerpos, en las interacciones sociales que
conectan territorios, que escapan de los límites o encerramientos naturalizados
para enunciar la pobreza (países pobres, regiones pobres, localidades pobres).
Al respecto, la manifestación de la pobreza tiene talantes diferentes y
coexisten con espacios otros que si bien no muestran la pobreza material, hacen
parte de un sistema de huellas y relaciones que ayudan a explicar los espacios
de pobreza/riqueza; es una forma escalar de comprender los espacios en cuanto
los lugares locales extienden sus relaciones hasta los dominios
internacionales, bajos diferentes estructuras y direcciones en las que se
manifiesta el poder.
Otro aspecto a favor de acentuar el significado de la diferencia cultural, es la importancia del
lugar en la forma de cómo se construyen, imaginan, cuestionan e imponen en el
territorio las expresiones de la pobreza. Se deduce que las personas viven la
pobreza de formas diferentes, que los lugares y la disposición de los
artefactos que integran el espacio geográfico difieren entre los territorios,
que las inscripciones en el espacio, las significaciones y el simbolismo están
cargadas de sentido, sentidos del lugar.
“No es el ocupante quien determina sus espacios, sino ellos quienes le
determinan y preceden, le anuncian, le acompañan y le definen, proporcionando
cuando es preciso un molde a sus vivencias o un contenido a su “campo
perceptivo”” (Pardo, 1992: 19)
Bajo ésta
línea, es el espaciotiempo la categoría crucial en el análisis de la producción
y reproducir de la pobreza. Las características de los territorios,
disposiciones del espacio geográfico, físicas y construidas, condicionan las
representaciones del individuos al tiempo que les limita la libertad de acción;
más allá de la vivienda como recurso físico o lugar de reproducción, también
interesa la experiencia del ser con su hogar, su capacidad de ser y estar en
ese espacio, cuando el espacio mismo es producto de las relaciones sociales. En
éste sentido, las expresiones espaciales de la “compresión del espacio-tiempo”
que alude Massey y que David Harvey ha trabajado más a fondo, tienen
estructuras diferenciadas puesto que la experiencia con el espacio, las
proximidades, lejanías, conexiones, prolongaciones y, en general las formas del
lugar tienen manifestaciones diferentes.
Es más, en muchos casos, donde los niveles de pobreza son extremos, donde la
primera y última pertenencia es el ropaje, “la última frontera donde descansa
la esencia”, no existe compresión alguna del espacio-tiempo.
Son los
desplazamientos y entrecruzamientos de los individuos en un territorio quienes cargan
de significados las materialidades, convergen los espacios objetivos con los
espacios de significación; los primeros, en cuando disponen de un sistema de
dispositivos visibles, tangibles que organizar y jerarquizan los territorios,
que se manifiestan como los contenedores de la pobreza para los planificadores;
los segundos, agregan los sentidos de lugar, significaciones, vivencias
singulares, las manifestaciones simbólicas.
Así, el análisis rompe los límites
impuestos a los lugares como creaciones planificadoras y logra proponer un
sentido global de los lugares, al considerar las relaciones asociadas a la
pobreza que se extienden sobre el espacio. Un ejemplo particular que se ha
tratado de incluir en los estudios de la pobreza es el capital social,
entendido este último como todas las relaciones, normas y extensiones sociales
que facilitan la acción colectiva para, por ejemplo, paliar los problemas de la
pobreza. Aunque se introduce el argumento de las redes sociales y los
mecanismos de extensión de las mismas, de nuevo el análisis del lugar queda al
margen.
En síntesis, importa y mucho, la
diferencia espacial en los análisis de la pobreza. Primero, la pobreza tienen
expresión espacial por tanto debe reconocerse su naturaleza espacial; segundo,
los lugares son un constructo de
relaciones sociales que se diferencian unos de otros por consiguiente la
estructura de los espacios de pobreza serán diferentes en cada territorio y se
extenderán a través del espacio puesto que los límites o restricciones a los
espacios de pobreza no están cubiertos por una membrana sino que son función de
las relaciones sociales escalares; tercero, los lugares están cargados de
simbolismos y significaciones que forman el sentido del lugar, entonces, la
pobreza igualmente tienen asociados sentidos de lugar que amplía aún más las
diferencias espaciales.
Bibliografía
Peña, Luis Berneth
(2008). Reflexiones sobre las concepciones de conflicto en la geografía humana.
En: Cuadernos de geografía, revista colombiana de geografía, No 17, pp 89-115.
Bogotá.
Feres,
Juan Carlos y Mancero, Xavier (2001). Enfoques para la medición de la pobreza.
Breve revisión de la literatura. CEPAL - SERIE Estudios estadísticos y
prospectivos No 4. División de Estadística y Proyecciones Económicas. CEPAL
Goldin, Ian y Reinert, Kenneth(2006). Globalización
para el desarrollo: comercio, financiación, ayuda, migración y políticas. Banco
Mundial. Colombia, Planeta.
Harvey,
David (1990/1998) La condición de la
posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural.
Traducción de Martha Eguía. Buenos Aires: Amorrortu editores.
Haining, Robert (2004). Spatial Data Analysis: Theory
and Practice. United Kingdom. Cambridge
University Press.
Hudson, Ray (2004). Conceptualizing economies and
their geographies: spaces, flows and circuits. University of Durham, Department
of Geography and International Centre for Regional Regeneration and Development
Studies, Wolfson Research Institute, Durham DH1 3LE, UK. Progress
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desarrollo: desde los mercantilistas hasta el Pnud. Universidad de Huelva.
Hussen, Ahmed (2004). Principles of
environmental economics.Second edition.New York.published in the Taylor &
Francis e-Library.
Nafziger, Wayne (2006). Economic Development.New York,Published in the
United States of America by Cambridge University Press.
Massey, Doreen. A
global sense of place.
Pardo,
Jose Luis (1992). Las formas de la exterioridad. España, Pre-textos.
[1] Contrario a la visión de Comte, Durkheim, Parson que describen el
conflicto como un mal de la sociedad. Pero donde cabe la acepción de Marx al contraponer las clases sociales en el seno
del trabajo, pero todo dentro de un proceso de relaciones sociales.
[2] Plan Marshall consistía en ayudas de Estados Unidos, daba
asistencia técnica y económica a la destruida Europa con el fin de restituir el
comercio internacional y el sistema financiero, meta que se logra y
paralelamente, surge la preocupación por los países de Asia, América Latina y
África como campo de investigación alternativo a los procesos de Occidente
(Nafziger, 2006; 81).
[3] Los principales aportes llegan por
el norteamericano Walt Whitman Rostow, quien en 1960 publica la obra las etapas del crecimiento económico con
el fin de dinamizar la teoría clásica de la producción; en la misma línea
aparece el modelo Harrod-Domar como una apuesta postkeynesiana donde la función
de la inversión es la clave del proceso de desarrollo. En general, con la
combinación de ahorro, inversión y ayuda extranjera un país puede generar
niveles de crecimiento del PIB que garantizan pasar de ser un país
subdesarrollado a uno desarrollado
sábado, 25 de agosto de 2012
Concentración de la pobreza en Antioquia
Las relaciones espaciales de los indicadores tradicionales como el NBI dejan ver que nuestro departamento tiene una gran concentración de la pobreza y la no pobreza; es decir, tenemos municipio con altos índices de NBI que tienen como vecinos municipios con las mismas necesidades. Pero, también sucede lo contrario en el centro del departamento, áreas que son menos pobres que su periferias.
No se puede olvidar que la característica de
los enfoques geográficos es mostrar la multiplicidad de relaciones que definen
los territorios, con base en una configuración territorial, materia
preexistente y otra construida por el hombre[1], importa la localización y la naturaleza de las relaciones sociales,
en tanto concretan, delimitan y producen espacios sociales, las practicas
espaciales, la interrelación del individuo en su contexto social, adquieren una
connotación espacial; es decir, fenómenos sociales como la producción de bienes
y servicios, la migración o el desplazamiento, las necesidades básicas
insatisfechas, la cobertura de servicios públicos, tienen todos un tiempo
espacio que define su expresión en el territorio, y ellos mismo crean
territorios, además, en términos metodológicos, dichos procesos carecen de cualquier
forma de independencia profesada en los modelos de corte transversal trabajados
con frecuencia en la econometría. En tal razón, el análisis exploratorio de
datos espaciales (AEDE) se convierte en el sustrato, la base inicial que
entrega información valiosa a los investigadores para comprender la naturaleza
del problema y su consecuente expresión espacial.
Miren el resultado para Antioquia con la variable NBI (2008)
Gráfico 1. Cluster de correlación espacial.
Una evidente concentración de la pobreza hacia las zonas de frontera y la "no pobreza" en el centro del departamento donde se ubica la capital, la ciudad de Medellín, y toda el área metropolitana del departamento. Se reproduce la macrocefalia profesada por los historiadores de Antioquia y se evidencia las externalidades tanto positivas como negativas que ejercen los territorios sobres sus vecinos más cercanos. La zona gris es no significativa, es decir municipios que no ingresan a los clusters porque aún no se define claramente su rol de pobreza de acuerdo a sus vecinos.
Gráfico 2. Grado de significancia.
[1]
De acuerdo con Miltos Santos (1996/2000; 54) “la configuración territorial está
determinada por un conjunto formado por los sistemas naturales existentes en un
país determinado o en un área dada y por los agregados que los hombres han
sobrepuesto a esos sistemas naturales”
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