sábado, 27 de julio de 2013

Sesgo económico (pluralidad del tiempo)


Lecturas de referencia:
Braudel, Fernand (1958/1974) La Historia y las ciencias. Alianza, Madrid. Leer  capítulo 3 “La larga duración”, páginas 60-106

Koselleck, Reinhart (1979/1993). Futuro pasado: para una semántica de los tiempos históricos. Barcelona: Paidós. Leer los capítulos 1 y 2 (páginas 21-66), 5 a 9 (páginas 105-266) y 14 (333-357).

Koselleck, Reinhart (2000/2001) Los estratos del tiempo: estudios sobre la historia. Traducción de Daniel Innerarity. Ediciones Paidos, Barcelona. Leer “Sobre la antropología de las experiencias del tiempo histórico”, páginas 35-111



El sesgo económico

A través de la asociación entre algunos postulados del método econométrico que usamos los economistas para medir los fenómenos socio-económicos y la lecturas de referencia, trataré de problematizar la pluralidad del tiempo.

 

La preocupación de Brudel sobre la tendencia de la larga duración recae, y con razón, sobre los economistas y principalmente los econometristas, pues el método neoclásico descansa sobre las maximización de funciones matemáticas, ecuaciones de probabilidad y modelos que buscan los pronósticos del futuro con los acontecimientos del pasado. La excesiva larga duración nos es otra situación que considerar a los individuos como subproductos de una ecuación probabilística que asigna una serie de cálculos a una muestra, entre más homogénea mejor, dejando de lado, en muchos casos, la representación social, la realidad social, desconociendo la dialéctica de la práctica social; la ilustración de Lévi-Strauss (citada por Braudel) sobre el lenguaje muestra como la combinación antropología-matemática no ha hecho más que canonizar el modelo, eternizar la realidad y sacrificar la dinámica. Un ejemplo econométrico al respecto son los modelos autorregresivos que pretenden regresar en el tiempo una variable para explicar su comportamiento en el presente, pues su dinámica se considera una manifestación del pasado. Bajo dicho sistema de ecuaciones se encuentra implícito el concepto de historia magistra vitae; así, surge el interrogante sobre la crítica Aristotélica que plantea Koselleck (1979/1993) en cuanto a la negación de la potencialidad de la Historie para develar los acontecimientos del futuro ¿Dónde se agota el poder de explicación?¿qué se aprende con la historia?[1], sigue con la validez las preguntas aunque con la transición de la Historie a la Historia  cambien los significados; igualmente, cabe la pregunta que sugiere evaluar la carga temporal de los conceptos o variables estudiadas, específicamente, las representaciones reales y prácticas de los fenómenos en cada uno de los tiempos que se toman como muestra para el estudio.

Para buscar la salvación, en  los modelos de corte longitudinal, entre ellos también se encuentran aquellos autorrregresivos, el uso de información que recoge más de 20 años de datos  busca en la experiencia las estructuras de lo único y lo repetitivo[2], la idea es encontrar, por ejemplo, en variables como el PIB, el consumo o el desempleo, la tendencia, la variación cíclica, variación estacional, y la variación irregular del fenómeno, situación que libera la economía de los tiempos cortos asociados a los acontecimientos y de la miopía de la investigación social tradicional; aunque veremos, en el próximo párrafo, que no todo en economía sale bien librado. Dicho razonamiento a la vez que cae en el sesgo de interpretación del futuro por lo inmutable del pasado, sugiere la posibilidad de visualizar la estructura, ciclos, estacionalidad e integración de diferentes variables en el tiempo; en suma, abre el debate sobre la pertinencia, ventajas y/o desventajas, de una investigación de larga duración o de acontecimientos particularmente para los estudios socioespaciales con ayuda de la econometría de las series de tiempo.  

La tradición econométrica de la economía expresa los pronósticos como la estimación de parámetros a través de una función explicada por efectos fijos, aleatorios y aquellos derivados del comportamiento pasado, fieles a la tradición de la escuela histórica del siglo XIX buscan eliminar el azar de los modelos y, en cierto sentido, recogen los tres estratos del tiempo en parámetros diferentes de la función estimada. En palabras de Koselleck (1979/1993; 32) “el futuro se convirtió en un campo de posibilidades finitas escalonadas según se mayor o menor grado de probabilidad…El pronóstico produce el tiempo desde el que se proyecta y dentro del cual se proyecta”. No obstante, ante la robustez de la modelación económica, surge una preocupación que bien la plantea Braudel como: “Por una paradoja sólo aparente, la dificultad estriba en descubrir la larga duración en un terreno en el que la investigación histórica acaba de obtener innegables éxitos: el económico.”. En la misma línea, la formación del juicio que confiere la experiencia implica que la conceptualización carga con el simbolismo de los momentos históricos donde aparece el concepto. La filosofía de la historia confiere importancia al contenido de conceptual, la ideología con la que cargan las palabras, a propósito de la palabra Humanidad, amigo/enemigo que refiere Koselleck (1979/1993: 238), poseen una delimitación, localización y asimetrías que influyen en el uso semántico del concepto. Eh aquí otro problema que sería interesante comentar.

Presa de las interpretaciones simbólicas que forman los individuos, la economía al servicio del estado y la empresa privada busca el monopolio de las expectativas. Las condiciones del pasado adquieren una réplica por medio de la tradición y los modelos matemáticos que cultivan tiempos de larga duración solo si conviene a la economía. En el juego político y económico la seriedad estadista ha sido punto de discusión cuando de tomar decisiones se trata y, es que, una economía es el resultado de la confianza de su población. En economía podemos encontrar tres tipos de intentos de monopolio expresados en la literatura, krugman en su libro: “la era de las expectativas limitadas” (1994), los relaciona como: 1. En griego, 2. El de sube y baja y 3. El de aeropuerto. En la primera, hay dos tipos, aquellos quienes con descaro escriben con lenguaje complicado para evitar la comprensión y la falsedad de las ideas, otros que usan el lenguaje especializado para expresar la profundidad de las ideas, a los últimos pertenecen, principalmente, los burócratas del banco de la república y el gobierno quienes buscan controlar las expectativas de la población en aras de la funcionalidad del modelo macroeconómico, expectativas de consumo (siempre positivas), proyecciones del a inflación (siempre a la baja), comportamientos de la tasa de cambio (siempre competitiva), de éste grupo hacen parte los econometristas. En el segundo grupo, aparecen los acontecimientos, la economía de corta duración, dañina, poco seria y desprovista de historia, ubicada en el primer estrato del tiempo en tanto está ligado fuertemente a la sorpresa, del grupo hacen parte los suplementos empresariales, la prensa económica y noticieros. En el tercero grupo, como lo plantea krugman (1994) se encuentran los best seller que estratégicamente se ubican en los estantes de los aeropuertos y juegan divertidamente con los conceptos económicos, plasman sus adivinaciones y pronósticos recurriendo al final del tiempo, al estilo profético de la iglesia; en su oposición, una visión optimista sin precedentes, ambos puntos de vista carentes de datos y poco serios para quien busca estar bien informado. Así, la reflexión a la luz de los textos propuestos es buscar comprender la pluralidad del tiempo que emergen en la vida cotidiana con el fin de controlar los sesgos en la comprensión de las relaciones sociales. 

 



[1] Aunque Koselleck (1979/1993: 153) argumenta a favor de las predicciones como casos potenciales  siempre y cuando la Historie, desde la perspectiva de Magistra vitae, tenga en cuenta tantos los movimientos estructurales de la historia como las historias (acontecimientos), el axioma de la unicidad individual amerita la revisión de la pregunta.
[2] Relacionado con el primer estrato del tiempo citado por Koselleck (2000/2001) en tanto registra la novedad en la línea continua de los acontecimientos y puede extraer el componente estructural.

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