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domingo, 2 de diciembre de 2012
A propósito de la espacialidad de la pobreza
sábado, 25 de agosto de 2012
Concentración de la pobreza en Antioquia
domingo, 29 de abril de 2012
Necesidad del lugar
miércoles, 4 de abril de 2012
¿COMPENSAR EL COSTO DE PERDER LA LIBERTAD?
lunes, 5 de marzo de 2012
En control territorial: privación de capacidades y negocio rentable
Ahora, hagamos un cálculo simple, un ejemplo ilustrativo con la comuna 2. Según la Encuesta de Calidad de Vida de 2010, hay 29.922 viviendas, asumamos el pago semanal de los $2.000 pesos para el 70% de las viviendas, dejando el 30% como restricciones en la recolección del impuesto de guerra y otros percances; así, se tienen un ingreso semanal de $41.890.800 pesos, llevando esto al mes, son $167.563.200 pesos. Además, la misma encuesta nos dice que 2.489 viviendas tienen algún tipo de negocio, eso quiere decir que están sometidas a vacuna de, mínimo, $5000 pesos semanales; si multiplicamos los negocios por ese valor mínimo (con seguridad que es mayor el valor promedio), tenemos un ingreso mensual de $49.780.000 pesos. Hasta el momento llevan un ingreso mensual de $217.343.200 pesos, sin contar con los rubros, de gran importancia, de los transportadores (bus y taxis, recuerden el valor de 90.000 por bus, el conductor del taxi paga $2.000 o más), tampoco contamos el de las famosas rifas, tampoco de los paga-diario y que decir de la rentabilidad de la venta de estupefacientes. Todas, formas de financiar la guerra y mantener la pobreza.
Indignación porque la población pobre carga no solo con los impuestos del Estado y los impuestos de la guerra, sino con las privaciones reales de poder llevar condiciones de vida dignas, formas de vida que valoran como adecuadas.
martes, 24 de enero de 2012
El lugar en la economía
martes, 17 de enero de 2012
Desarrollo económico: enunciados y expresiones.
sábado, 14 de enero de 2012
LUGAR
Uno de los principales objetos de estudio de la geografía humana es el lugar, sin embargo, el uso intuitivo del término en la vida cotidiana llena de complejidad su tratamiento conceptual (Cresswell, 2004, p. 2). Con frecuencia se asocia el concepto de lugar a sitios que cargan con significados individuales o colectivos, la relación común a toda la gama de ejemplos de lugares que caben en el rango de posibilidades es la significación humana de dichos contextos, se trata de ubicaciones que son extremadamente significativas para quien las vive y las usa. Por tanto, la pluralidad de lugares emerge en diferentes escalas puesto que un lugar puede ser desde una habitación hasta un país entero. Dicho rango de posibilidades desenfoca el concepto y lo deja actuar en muchos casos, como si fuera un especie de comodín de la jerga espacial susceptible de ser usado para en cualquier contexto. Ese uso convencional del término implica una serie de retos en la definición del concepto para el uso práctico.
Desde Aristóteles hasta Heidegger, el lugar es un concepto importante por ser el punto para comprender las formas de la existencia puesto que todo lo que existe debe tener un lugar, un referente que permite dar sentido al “estar ahí” (Cresswell, 2009; Malpas, 2006). La vida se construye en el lugar, éste la codifica, la define, es a la vez significante y significado de la realidad social; en palabras de Michael Serres (1995, p. 42): “la vida reside, habita, mora, se aloja, no puede prescindir del lugar”. El lugar es dinámico, se encuentra en constante construcción puesto que es donde convergen relaciones culturales, económicas y políticas; muta, tanto por la tensión entre los actores que lo construyen como por la forma de relacionarse con otros lugares que se encuentran a su nivel o en diferentes escalas. El filósofo Yi-Fu Tuan (1977, p.5) en su libro “Space and place: the perspective of experience” para describir el concepto de lugar se apoya en la discusión que sostienen los físicos Bohr y Heisenberg cuando visitaban el castillo de Kronborg en Dinamarca:
“Isn’t it stranger how this castle changes as soon as one imagines that Hamlet lived here? As scientists we believe that castle consist only of stones, and admire the way the architect put them together. The stones, the green roof with its patina, the wood carvings in the church, constitute the whole castle. None of this should be changed by the fact that Hamlet lived here, and yet it is changed completely. Suddenly the walls and the ramparts speak a quite different language. The courtyard becomes an entire world, a dark corner reminds us of the darkness in the human soul, we hear Hamlet’s “To be or not to be.” Yet all we really know about Hamlet is that his name appears in a thirteenth-century chronicle. No one can prove that he really lived, let alone that he lived here. But everyone knows the questions Shakespeare had him ask, the human depth he was made to reveal, and so he, too, had to be found a place on earth, here in Kronberg. And once we know that, Kronberg becomes quite a different castle for us.”
Bibliografía
Archer, Kevin (1993). Regions as Social Organisms: The Lamarckian Characteristics of Vidal de la Blache's Regional Geography. Annals of the Association of American Geographers, Vol. 83, No. 3 (Sep., 1993), pp.498-514
Buttimer, Anne (Review) (1977). Place and Placelessness. by E. Relph. Annals of the Association of American Geographers, Vol. 67, No. 4 (Dec., 1977), pp. 622-624
Cresswell, T. (2004). Place: a short introduction. Blackwell Publishing. United Kingdom.
Duncan, James S. and Duncan, Nancy C. (2001). SENSE OF PLACE AS A POSITIONAL GOOD: Locating Bedford in Space and Time. En: Adams, Paul C; Hoelscher, Steven and Till E., Karen (Editors). Textures of place: exploring humanist Geographies. Minneapolis. University of Minnesota Press. London
Haining, R. P. (2003). Spatial data analysis: theory and practice: Cambridge Univ Pr.
Jessop, B., Brenner, N. and Jones, M. (2008). Theorizing sociospatial relations. Enviroment and Planning: society and space. Volume 26. Pages 389-401
Malpas, Jeff (2006). Heidegger’s Topology: Being, Place, World. The MIT Press. London, England. Cambridge, Massachusetts.
Mercier, G. (2009). Vidal de la Blache, P. In R. Kitchin & N. Thrift (Eds.), International Encyclopedia of Human Geography (Vol. 8, pp. 147-150): Oxford: Elsevier.
Pardo, J. L. (1992). Las formas de la exterioridad: Pre-textos.
Sen, A. (2000a). Libertad y desarrollo (9 ed.). Bogotá: Editorial Planeta, S.A.
Serres, M. (1995). Atlas. Madrid: Cátedra.
Tilley, C. (1994). A phenomenology of landscape: places, paths and monuments.
Tuan, Yi-Fu (1997). Space and Place: the perspective of experience. Minneapolis. University of Minnesota press.
Tuan, Yi-Fu (1974). Topophilia: a study of environmental perception, attitudes, and values. New York. Columbia University Press.
Tuan. Yi-Fu (2003). Perceptual and Cultural Geography: A Commentary. Annals of the Association of American Geographers, Vol. 93, No. 4 (Dec., 2003), pp.878-881
lunes, 9 de enero de 2012
Critica a postulados de Harvey
Harvey, al comenzar proponiendo que la organización geográfica del capitalismo absorbe las contradicciones dentro la forma del valor, es olvidar la imprecisión de Marx al calcular el valor como resultado del “trabajo socialmente necesario” y reducir el trabajo calificado a trabajo simple, problemas que se hacen evidentes una vez se comprende teoría del capital humano de Becker y se analiza con cuidado el problema de la diferenciación de la renta (tratada inicialmente por David Ricardo y retomada por Marx en el tercer volumen del capital). Es importante señalar que dicha inconsistencia en el análisis marxista sesga los resultados soportados en la llamada “crisis de acumulación” que argumentan sus seguidores: la tendencia a la disminución de la tasa de ganancia que argumenta Marx, se soporta en la composición orgánica de capital que es la relación entre el trabajo y el capital, ahora bien, para que caiga la tasa de ganancia, como presupone la “crisis de acumulación”, la plusvalía debe permanecer constante, solo aumentaría en términos absolutos como ampliación de la jornada laboral; pero, qué pasaría si la tasa de plusvalía no tienen un comportamiento constante, es decir sí las innovaciones y educación de los trabajadores aumenten el numerador más que proporcional al denominador de la composición orgánica del capital, un derivación simple muestra que dicho comportamiento invalida toda pretensión de considerar una crisis capitalista por el solo hecho de acumulación de capital. No es extraño que Marx clasifique como “trabajo improductivo”, no generados de valor, al sector servicios pues el valor no está claramente especificado, no obstante el sector servicios es donde se concentran la mayor generación de valor agregado[1], es el principal generador de riqueza de las economías contemporáneas. Como anticipé, solo vamos en la primera página y eh agotado un 15% del espacio para el texto.
Continúa, el valor agregado medido en tiempo puede resultar ser idéntico en dos actividades que usan diferentes niveles de capital humano, no pasa con la contabilización de la producción bruta. En 1970, dos años después de la publicación del primer tomo del Capital, Walras, Jevons, Menger, los primeros exponentes de la teoría de la utilidad marginal argumentan que no es el trabajo el que genera la riqueza, el valor es una construcción subjetiva que dependen de la utilidad manifiesta del bien o servicio, en situación moderna es la idea de negoció la que crea valor mediante el uso de la tierra, el capital y el trabajo. El ejemplo más trivial, 10 vasos de agua en el desierto, aunque contengan el mismo valor trabajo, representan utilidades diferentes a quien los usa, asumiendo que el mismo individuo los consume, no representa la misma utilidad el primer vaso que el decimo y esto se puede observar en el uso que le hacen a los diferentes vasos de agua y la manifestación del placer en el individuo. Así, la utilidad marginal desarticula la estructura marxista al desmitificar la plusvalía.
Otro punto que no parece claro para los políticos y algunos geógrafos radicales, trasparente para J. Hicks, evocando la injusticia social, es que en la revolución industrial es normal que la diferencia entre ricos y pobres se amplíe, la naturaleza del capital cambia, pues la proporción de capital fijo crece exponencialmente a costa del capital circulante; entonces, en el corto plazo la diferencia entre las clases crece pero a costa de capital fijo, con las siguientes inversiones, el trabajo se vuelve más productivo, bajan los precios y los costos al tiempo que se sobrevive en un mercado competitivo; no obstante, en el largo plazo quienes han invertido en capital fijo a costa del capital circulante, recogen los frutos de la productividad que van a aumentar el capital circulante disponible y con esto los salarios, pues el empleado produce más y más barato, presión que lleva al empresario a subir los salarios. No lo hace por benevolencia, es la tasa de capitalización para aumentar el rendimiento del trabajo, son los equipos de capital los que aumentan el rendimiento y eso aumenta los salarios. Los países desarrollados tienen unas tasas de capitalización más alta que los países pobres, es por esos que los salarios son diferentes y es precisamente la tasa de capitalización aquella que sustenta las diferencias en los procesos productivos y posibilita la “revaluación masiva” (en contraposición de la “devaluación masiva”) de los territorios. Dado lo anterior debe cogerse con pinzas la afirmación de Harvey (p. 421): “la acumulación de capital y la miseria van de la mano, concentradas en el espacio”.
Las teorías de la aglomeración, dispersión del capital en el mundo es la consecuencia de las oportunidades que los empresarios buscan para mejorar sus rendimientos económicos al acercar sus ofertas a consumidores que pueden necesitar sus productos, no necesariamente una imposición capitalista. El tema de la “devaluación de los lugares” es confuso en la parte de la migración de los capitales de un lugar a otro puesto que la “alteración de la alianza local” por la movilidad del capital tiene un soporte netamente especulativo; mientras, los dispositivos fijos del instalados en el espacio no están dentro del dominio del capital especulativo, es soporte de inversión real que apoya los procesos productivos locales. No se olvide, además, que las teorías del comercio internacional, la ventajas comparativas de Ricardo que lejos de ser un juego de suma cero, como quiere hacerlas ver Harvey, es la garantía para aprovechar intercambios mutuamente beneficiosos para las regiones[2], en la misma línea, los modelos de Heckscher-Ohlin, entre los otros desarrollos neoclásicos para explicar las interrelaciones comerciales entren los países, las motivaciones de los lugares a producir e intercambiar, además de las diferencias entre regiones como participantes de los flujos de comercio y de capital. Ahora bien, adviértase que es diferente una competencia local, regional o nacional por recursos de capital que una relación de mercado, comercio a diferentes escalas, son dos esferas diferentes, que sí bien interactúan la una con la otra, homólogas, no debe correrse el riesgo de confundirlas en el análisis pues sus expresiones espaciales son diferentes.
Es innegable que los procesos sociales son espaciales, que la expresión de parte de las inversiones son los dispositivos que se instalan en el territorio con el fin de lograr articulaciones, cercanías, movimientos de capital. Pero algo para negar es la naturalización como aceptable, de aquellos procesos que lesionan la libertad de los mercados en aras de proteger “la coherencia de la alianza local” que plantea Harvey[3]. Al respecto, él ve la “alteración” como una manifestación tanto interna como externa de las fuerzas de mercado que guían los destinos del capital; dadas las consideraciones espaciales de las relaciones sociales, las luchas de clase adquieren nuevas formas, tensión permanente entre la inmovilidad de la fuerza laboral y la infraestructura social y las diversas formas de movilidad del capital, donde la principal es la movilidad financiera. Bien lo plantea Harvey al aseverar que las estructuras jerárquicas son un mal endémico que mantiene las tensiones local-global, al respecto, estaría de acuerdo en considerar que estructura de organización territorial impuesta por un Estado crea resultados caóticos e ineficientes para la población en su conjunto.
[1] Aquí no se hace alusión al valor como una expresión del “tiempo socialmente necesario” para producir una mercancía sino como expresión de la teoría de la utilidad marginal decreciente desarrollada por la escuela marginalista.
[2] Un ejemplo para Latino América es Chile, alcanzó durante éste año el puesto 10 de 179 países en el índice de libertad económica (un menor puestos significa mayor libertad relativa) y en el informe de Desarrollo Humano del 2009 se clasifica en los países desarrollo humano alto.
[3] Es precisamente en esa postura donde se observa el tratamiento indistinto de Harvey a las esferas de la competencia y la inversión.


