sábado, 14 de diciembre de 2013
Sobre la pobreza, despejando dudas
Al discutir sobre la pobreza se activa el sentido moral en pro de evitarla o eliminarla, muchas veces independiente cómo se conceptúe o se mida; también se activa el sentido sensorial y práctico que nos remite a pensar en una serie de privaciones básicas como agua, comida, luz, vestido, techo, salud y educación que sufren millones de personas alrededor del mundo. Todas estas personas tienen realidades diferentes, con causas particulares y consecuencias que enfrentan a raíz de las privaciones en esos aspectos indispensables para su vida.
Ahora bien, dada la necesidad de priorizar, ¿qué significa la pobreza? ¿Cómo medimos la pobreza para garantizar su reducción? ¿quién es pobre?
Estos serán los temas que vamos a abordar durante el año 2014, una temática alrededor de la pobreza alimentada por diversas investigaciones que llevaremos a cabo desde el Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia.
sábado, 27 de julio de 2013
Tales de Mileto en el estudio socioespacial
¿Qué enseñará Tales de
Mileto?, medir lo inmedible, abrir la ciencia al espacio transparente, iluminado
por las relaciones geométricas. El primero en demostrar que las formas que
habitan el espacio son todas iguales si se observan bajo el prisma adecuado,
una función interpretativa de la unión de los cuerpos, hace a un lado la
ignorancia del mundo físico pues trae lo divino al terreno de los hombres,
pensamiento innovador que sirve como puerta de entrada al método que gobierna
los espacios sociales. La medida toma la “esencia”, aunque en puro
relacionamiento, no más que homotecia; pero sigue siendo una astucia matemática
que muestra lo oculto, toca lo intocable por interpuesta expresión, el tercero
que no es luz, tampoco sombra, gnomon, signo que conecta los espacios para
producir una representación práctica. Un transporte que en su función de
conectar se convierte en método, vía que lleva a un destino, paciencia en busca
del día y la hora que entregara la perpendicular para resolver el problema,
artilugio que recoge la mecánica celeste y transporta su expresión a un plano
geométrico, ángulo, eje, altura, lado, perpendicular, escala, coinciden para desnudar
la tumba, dominar el espacio controlando las proporciones, manteniendo la forma.
La
relación de los lados sirven para ajustar la medida de la sombra, con el uso de
la luz se busca la forma de una serie de elementos dispuesto en el espacio,
reducidos a R2, un plano para
delimitar, trazar, formalizar a través de una invariante usada para determinar
la disposición y métrica de la sombras. Manera de aprehender el mundo aceptada
en tanto se expone la sombra a la luz, pasar de lo cerrado y oscuro a lo
abierto y transparente.
La
convergencia de todo saber era la transparencia de la pirámide. Deseosos de
encontrar la grandeza de la explicación, anonadados por los deslumbrantes rayos
del Sol, regocijados por despojar a la masa de su cuerpo, olvidar la existencia
de los límites físicos, pura abstracción que emerge la conexión directa con la
realidad objetiva, geométrica que hace posible conectar la medida en el mundo
real con la norma, bastará una proporción para expresar la relación equivalente.
La estructura de Tales se acoge en la historia y se perpetúa en el espacio, la
representación del pensamiento que expone los interiores a los ojos,
perspectiva que muta solo para cambiar de objeto. Razonamiento que se hace
cultura por elevarse a grado de convención con la característica de ser
inmutable en el tiempo y dominador del espacio. Típica representación de un
espacio contenedor, delimitado por sus polígonos, pero ignorando la pregunta
por su configuración, sus transformación, ciegos a la esencia que se alberga en
el interior, a los símbolos de los oculto.
Historia
que no se escribe, se describe por la relación técnica entre los objetos.
Escenario que muestra la fachada, las formas son homólogas a su representado,
quien representa sigue oculto, nada deja ver más que su forma métrica la cual
se proyecta en una sucesión de tres puntos no colineales. Dicha correspondencia
unívoca, guardando las proporciones, convierte en falacia el significado o la
producción de sentido. En tanto el carácter estructural –simbólico– de todo
relacionamiento aún queda en la sombra.
Realidad
donde los mismos significantes producen significados diferentes, el signo deja
de ser inmutable en el tiempo, las formas recuperan su carácter topológico, de
hecho nunca las han perdido sólo que la escenografía de Tales no se preparo
para mostrarlo, se desconocía, pues el deslumbramiento si bien iba en la dirección de “domesticar la
oscuridad del mundo” la pregunta por el sentido de la oscuridad quedó congelada.
Un sentido que se define como tal por la
relación simbólica indefinida de los elementos dispuestos en el espacio,
carácter simbólico que percolan entre las formaciones rocosas que trae la
historia.
Una
vez se reconoce majestuosidad de Tales ante la maravilla de la humanidad, con
cuidad la crítica a la concepción mecánica de los fenómenos espaciales adquiere
un fundamento epistemológico sin precedentes, la configuración del pensamiento
occidental en forma de funciones operativas, causalidades matemáticas
representadas en proporciones en la posición jerárquica de dominara el
conocimiento.
Sesgo económico (pluralidad del tiempo)
Lecturas de referencia:
Braudel, Fernand (1958/1974) La Historia y las ciencias. Alianza, Madrid. Leer capítulo 3 “La larga duración”, páginas 60-106
Braudel, Fernand (1958/1974) La Historia y las ciencias. Alianza, Madrid. Leer capítulo 3 “La larga duración”, páginas 60-106
Koselleck, Reinhart (1979/1993). Futuro pasado: para una semántica de los tiempos históricos.
Barcelona: Paidós. Leer los capítulos 1 y 2 (páginas 21-66), 5 a 9 (páginas
105-266) y 14 (333-357).
Koselleck, Reinhart (2000/2001) Los estratos del tiempo: estudios sobre la historia. Traducción de
Daniel Innerarity. Ediciones Paidos, Barcelona. Leer “Sobre la antropología de
las experiencias del tiempo histórico”, páginas 35-111
El sesgo
económico
A través de la asociación entre
algunos postulados del método econométrico que usamos los economistas para medir
los fenómenos socio-económicos y la lecturas de referencia, trataré de
problematizar la pluralidad del tiempo.
La preocupación de Brudel sobre la tendencia de la larga duración
recae, y con razón, sobre los economistas y principalmente los econometristas,
pues el método neoclásico descansa sobre las maximización de funciones
matemáticas, ecuaciones de probabilidad y modelos que buscan los pronósticos
del futuro con los acontecimientos del pasado. La excesiva larga duración nos
es otra situación que considerar a los individuos como subproductos de una
ecuación probabilística que asigna una serie de cálculos a una muestra, entre
más homogénea mejor, dejando de lado, en muchos casos, la representación
social, la realidad social, desconociendo la dialéctica de la práctica social;
la ilustración de Lévi-Strauss (citada por Braudel) sobre el lenguaje muestra
como la combinación antropología-matemática no ha hecho más que canonizar el
modelo, eternizar la realidad y sacrificar la dinámica. Un ejemplo econométrico
al respecto son los modelos autorregresivos que pretenden regresar en el tiempo
una variable para explicar su comportamiento en el presente, pues su dinámica
se considera una manifestación del pasado. Bajo dicho sistema de ecuaciones se
encuentra implícito el concepto de historia
magistra vitae; así, surge el interrogante sobre la crítica Aristotélica
que plantea Koselleck (1979/1993) en cuanto a la negación de la potencialidad
de la Historie para develar los
acontecimientos del futuro ¿Dónde se agota el poder de explicación?¿qué se
aprende con la historia?[1],
sigue con la validez las preguntas aunque con la transición de la Historie a la Historia cambien los significados; igualmente, cabe la
pregunta que sugiere evaluar la carga temporal de los conceptos o variables
estudiadas, específicamente, las representaciones reales y prácticas de los
fenómenos en cada uno de los tiempos que se toman como muestra para el estudio.
Para buscar la salvación, en
los modelos de corte longitudinal, entre ellos también se encuentran
aquellos autorrregresivos, el uso de información que recoge más de 20 años de
datos busca en la experiencia las
estructuras de lo único y lo repetitivo[2], la idea
es encontrar, por ejemplo, en variables como el PIB, el consumo o el desempleo,
la tendencia, la variación cíclica, variación estacional, y la variación irregular
del fenómeno, situación que libera la economía de los tiempos cortos asociados
a los acontecimientos y de la miopía de la investigación social tradicional;
aunque veremos, en el próximo párrafo, que no todo en economía sale bien
librado. Dicho razonamiento a la vez que cae en el sesgo de interpretación del
futuro por lo inmutable del pasado, sugiere la posibilidad de visualizar la
estructura, ciclos, estacionalidad e integración de diferentes variables en el
tiempo; en suma, abre el debate sobre la pertinencia, ventajas y/o desventajas,
de una investigación de larga duración o de acontecimientos particularmente
para los estudios socioespaciales con ayuda de la econometría de las series de
tiempo.
La tradición econométrica de la economía expresa los pronósticos como
la estimación de parámetros a través de una función explicada por efectos fijos,
aleatorios y aquellos derivados del comportamiento pasado, fieles a la
tradición de la escuela histórica del siglo XIX buscan eliminar el azar de los
modelos y, en cierto sentido, recogen los tres estratos del tiempo en
parámetros diferentes de la función estimada. En palabras de Koselleck
(1979/1993; 32) “el futuro se convirtió en un campo de posibilidades finitas
escalonadas según se mayor o menor grado de probabilidad…El pronóstico produce
el tiempo desde el que se proyecta y dentro del cual se proyecta”. No obstante,
ante la robustez de la modelación económica, surge una preocupación que bien la
plantea Braudel como: “Por una paradoja sólo aparente, la dificultad
estriba en descubrir la larga duración en un terreno en el que la investigación
histórica acaba de obtener innegables éxitos: el económico.”. En la misma
línea, la formación del juicio que confiere la experiencia implica que la
conceptualización carga con el simbolismo de los momentos históricos donde
aparece el concepto. La filosofía de la historia confiere importancia al
contenido de conceptual, la ideología con la que cargan las palabras, a
propósito de la palabra Humanidad, amigo/enemigo que refiere Koselleck
(1979/1993: 238), poseen una delimitación, localización y asimetrías que
influyen en el uso semántico del concepto. Eh aquí otro problema que sería
interesante comentar.
Presa de las interpretaciones
simbólicas que forman los individuos, la economía al servicio del estado y la
empresa privada busca el monopolio de las expectativas. Las condiciones del
pasado adquieren una réplica por medio de la tradición y los modelos
matemáticos que cultivan tiempos de larga duración solo si conviene a la
economía. En el juego político y económico la seriedad estadista ha sido punto
de discusión cuando de tomar decisiones se trata y, es que, una economía es el
resultado de la confianza de su población. En economía podemos encontrar tres
tipos de intentos de monopolio expresados en la literatura, krugman en su
libro: “la era de las expectativas limitadas” (1994), los relaciona como: 1. En
griego, 2. El de sube y baja y 3. El de aeropuerto. En la primera, hay dos
tipos, aquellos quienes con descaro escriben con lenguaje complicado para
evitar la comprensión y la falsedad de las ideas, otros que usan el lenguaje
especializado para expresar la profundidad de las ideas, a los últimos
pertenecen, principalmente, los burócratas del banco de la república y el
gobierno quienes buscan controlar las expectativas de la población en aras de
la funcionalidad del modelo macroeconómico, expectativas de consumo (siempre
positivas), proyecciones del a inflación (siempre a la baja), comportamientos
de la tasa de cambio (siempre competitiva), de éste grupo hacen parte los
econometristas. En el segundo grupo, aparecen los acontecimientos, la economía
de corta duración, dañina, poco seria y desprovista de historia, ubicada en el
primer estrato del tiempo en tanto está ligado fuertemente a la sorpresa, del
grupo hacen parte los suplementos empresariales, la prensa económica y noticieros.
En el tercero grupo, como lo plantea krugman (1994) se encuentran los best seller que estratégicamente se
ubican en los estantes de los aeropuertos y juegan divertidamente con los
conceptos económicos, plasman sus adivinaciones y pronósticos recurriendo al
final del tiempo, al estilo profético de la iglesia; en su oposición, una
visión optimista sin precedentes, ambos puntos de vista carentes de datos y
poco serios para quien busca estar bien informado. Así, la reflexión a la luz
de los textos propuestos es buscar comprender la pluralidad del tiempo que
emergen en la vida cotidiana con el fin de controlar los sesgos en la
comprensión de las relaciones sociales.
[1] Aunque Koselleck (1979/1993:
153) argumenta a favor de las predicciones como casos potenciales siempre y cuando la Historie, desde la
perspectiva de Magistra vitae, tenga en cuenta tantos los movimientos
estructurales de la historia como las historias (acontecimientos), el axioma de
la unicidad individual amerita la revisión de la pregunta.
[2] Relacionado con el primer estrato del
tiempo citado por Koselleck (2000/2001) en
tanto registra la novedad en la línea continua de los acontecimientos y puede
extraer el componente estructural.
viernes, 28 de junio de 2013
la acumulación de capital y la miseria van de la mano, concentradas en el espacio
Veamos:
Un punto
que no parece claro para los políticos y algunos geógrafos radicales, trasparente
para J. Hicks, evocando la injusticia social, es que en la revolución
industrial es normal que la diferencia entre ricos y pobres se amplíe, la
naturaleza del capital cambia, pues la proporción de capital fijo crece
exponencialmente a costa del capital circulante; entonces, en el corto plazo, la
diferencia entre las clases crece pero a costa de capital fijo, con las subsiguientes inversiones, el trabajo se vuelve más productivo, bajan los precios
y los costos, al tiempo que se sobrevive en un mercado competitivo; no obstante,
en el largo plazo quienes han invertido en capital fijo a costa del capital
circulante, recogen los frutos de la productividad que van a aumentar el
capital circulante disponible y con esto los salarios, pues el empleado produce
más y más barato, presión que lleva al empresario a subir los salarios. No lo
hace por benevolencia, es la tasa de capitalización para aumentar el
rendimiento del trabajo, son los equipos de capital los que aumentan el
rendimiento y eso aumenta los salarios. Los países desarrollados tienen unas
tasas de capitalización más alta que los países pobres, es por esos que los
salarios son diferentes y es precisamente la tasa de capitalización aquella que
sustenta las diferencias en los procesos productivos y posibilita la
“revaluación masiva” (en contraposición de la “devaluación masiva”) de los
territorios. Dado lo anterior debe cogerse con pinzas la afirmación de Harvey
(p. 421): “la acumulación de capital y la miseria van de la mano, concentradas
en el espacio”.
Harvey, D. 1990, Los
límites del capitalismo y la teoría marxista, Fondo de Cultura Económica,
México, D.F. (Capítulo XII: “Las crisis en la economía espacial del
capitalismo. Dialéctica del imperialismo”)
Las crisis en la economía espacial del capitalismo. Dialéctica del imperialismo
Algunas consideraciones[1]
Harvey, D. 1990, Los límites del capitalismo y la teoría marxista, Fondo de Cultura Económica, México, D.F. (Capítulo XII: “Las crisis en la economía espacial del capitalismo. Dialéctica del imperialismo”)
El documento plantea una
visión crítica de algunos aspectos planteados por Harvey en el texto de
referencia. En las presentes líneas no se agota la totalidad del texto pues en
cada línea leída me surgieron muchas preguntas y solo un par de ellas tomaron cuerpo
en el escrito.
Harvey, el comenzar proponiendo
que la organización geográfica del capitalismo absorbe las contradicciones
dentro la forma del valor, es olvidar la imprecisión de Marx al calcular el
valor como resultado del “trabajo socialmente necesario” y reducir el trabajo
calificado a trabajo simple, problemas que se hacen evidentes una vez se
comprende teoría del capital humano de Becker y se analiza con cuidado el
problema de la diferenciación de la renta (tratada inicialmente por David
Ricardo y retomada por Marx en el tercer volumen del capital). Es importante
señalar que dicha inconsistencia en el análisis marxista sesga los resultados
soportados en la llamada “crisis de acumulación” que argumentan sus seguidores:
la tendencia a la disminución de la tasa de ganancia que argumenta Marx, se
soporta en la composición orgánica de capital que es la relación entre el
trabajo y el capital, ahora bien, para que caiga la tasa de ganancia, como
presupone la “crisis de acumulación”, la plusvalía debe permanecer constante,
solo aumentaría en términos absolutos como ampliación de la jornada laboral;
pero, qué pasaría si la tasa de plusvalía no tienen un comportamiento
constante, es decir sí las innovaciones y educación de los trabajadores
aumenten el numerador más que proporcional al denominador de la composición
orgánica del capital, un derivación simple muestra que dicho comportamiento
invalida toda pretensión de considerar una crisis capitalista por el solo hecho
de acumulación de capital. No es extraño que Marx clasifique como “trabajo
improductivo”, no generados de valor, al sector servicios pues el valor no está
claramente especificado, no obstante el sector servicios es donde se concentran
la mayor generación de valor agregado[2], es el
principal generador de riqueza de las economías contemporáneas. Como anticipé,
solo vamos en la primera página y eh agotado un 15% del espacio para el texto.
Continúa, el valor agregado medido
en tiempo puede resultar ser idéntico en dos actividades que usan diferentes
niveles de capital humano, no pasa con la contabilización de la producción
bruta. En 1970, dos años después de la publicación del primer tomo del Capital,
Walras, Jevons, Menger, los primeros exponentes de la teoría de la utilidad
marginal argumentan que no es el trabajo el que genera la riqueza, el valor es
una construcción subjetiva que dependen de la utilidad manifiesta del bien o
servicio, en situación moderna es la idea de negoció la que crea valor mediante
el uso de la tierra, el capital y el trabajo. El ejemplo más trivial, 10 vasos
de agua en el desierto, aunque contengan el mismo valor trabajo, representan
utilidades diferentes a quien los usa, asumiendo que el mismo individuo los
consume, no representa la misma utilidad el primer vaso que el decimo y esto se
puede observar en el uso que le hacen a los diferentes vasos de agua y la
manifestación del placer en el individuo. Así, la utilidad marginal desarticula
la estructura marxista al desmitificar la plusvalía.
Otro punto que no parece
claro para los políticos y algunos geógrafos radicales, trasparente para J.
Hicks, evocando la injusticia social, es que en la revolución industrial es
normal que la diferencia entre ricos y pobres se amplíe, la naturaleza del
capital cambia, pues la proporción de capital fijo crece exponencialmente a
costa del capital circulante; entonces, en el corto plazo la diferencia entre
las clases crece pero a costa de capital fijo, con las siguientes inversiones,
el trabajo se vuelve más productivo, bajan los precios y los costos al tiempo
que se sobrevive en un mercado competitivo; no obstante, en el largo plazo
quienes han invertido en capital fijo a costa del capital circulante, recogen
los frutos de la productividad que van a aumentar el capital circulante
disponible y con esto los salarios, pues el empleado produce más y más barato,
presión que lleva al empresario a subir los salarios. No lo hace por
benevolencia, es la tasa de capitalización para aumentar el rendimiento del
trabajo, son los equipos de capital los que aumentan el rendimiento y eso
aumenta los salarios. Los países desarrollados tienen unas tasas de
capitalización más alta que los países pobres, es por esos que los salarios son
diferentes y es precisamente la tasa de capitalización aquella que sustenta las
diferencias en los procesos productivos y posibilita la “revaluación masiva”
(en contraposición de la “devaluación masiva”) de los territorios. Dado lo
anterior debe cogerse con pinzas la afirmación de Harvey (p. 421): “la
acumulación de capital y la miseria van de la mano, concentradas en el
espacio”.
Las teorías de la
aglomeración, dispersión del capital en el mundo es la consecuencia de las
oportunidades que los empresarios buscan para mejorar sus rendimientos
económicos al acercar sus ofertas a consumidores que pueden necesitar sus
productos, no necesariamente una imposición capitalista. El tema de la
“devaluación de los lugares” es confuso en la parte de la migración de los
capitales de un lugar a otro puesto que la “alteración de la alianza local” por
la movilidad del capital tiene un soporte netamente especulativo; mientras, los
dispositivos fijos del instalados en el espacio no están dentro del dominio del
capital especulativo, es soporte de inversión real que apoya los procesos
productivos locales. No se olvide, además, que las teorías del comercio
internacional, la ventajas comparativas de Ricardo que lejos de ser un juego de
suma cero, como quiere hacerlas ver Harvey, es la garantía para aprovechar
intercambios mutuamente beneficiosos para las regiones[3], en la
misma línea, los modelos de Heckscher-Ohlin, entre los otros desarrollos
neoclásicos para explicar las interrelaciones comerciales entren los países,
las motivaciones de los lugares a producir e intercambiar, además de las
diferencias entre regiones como participantes de los flujos de comercio y de
capital. Ahora bien, adviértase que es diferente una competencia local,
regional o nacional por recursos de capital que una relación de mercado, comercio
a diferentes escalas, son dos esferas diferentes, que sí bien interactúan la
una con la otra, homólogas, no debe correrse el riesgo de confundirlas en el
análisis pues sus expresiones espaciales son diferentes.
Es innegable que los
procesos sociales son espaciales, que la expresión de parte de las inversiones
son los dispositivos que se instalan en el territorio con el fin de lograr
articulaciones, cercanías, movimientos de capital. Pero algo para negar es
la naturalización como aceptable, de
aquellos procesos que lesionan la libertad de los mercados en aras de proteger
“la coherencia de la alianza local” que plantea Harvey[4]. Al
respecto, él ve la “alteración” como una manifestación tanto interna como
externa de las fuerzas de mercado que guían los destinos del capital; dadas las
consideraciones espaciales de las relaciones sociales, las luchas de clase
adquieren nuevas formas, tensión permanente entre la inmovilidad de la fuerza
laboral y la infraestructura social y las
diversas formas de movilidad del capital, donde la principal es la movilidad
financiera. Bien lo plantea Harvey al aseverar que las estructuras jerárquicas
son un mal endémico que mantiene las tensiones local-global, al respecto,
estaría de acuerdo en considerar que estructura de organización territorial
impuesta por un Estado crea resultados caóticos e ineficientes para la
población en su conjunto.
[1]
Documento preparado para el seminario teórico de la maestría en estudios
socioespaciales. guberney@gmail.com
[2] Aquí no
se hace alusión al valor como una expresión del “tiempo socialmente necesario”
para producir una mercancía sino como expresión de la teoría de la utilidad
marginal decreciente desarrollada por la escuela marginalista.
[3] Un
ejemplo para Latino América es Chile, alcanzó durante éste año el puesto 10 de
179 países en el índice de libertad económica (un menor puestos significa mayor
libertad relativa) y en el informe de Desarrollo Humano del 2009 se clasifica
en los países desarrollo humano alto.
[4] Es
precisamente en esa postura donde se observa el tratamiento indistinto de
Harvey a las esferas de la competencia y la inversión.
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