sábado, 14 de enero de 2012

LUGAR

Uno de los principales objetos de estudio de la geografía humana es el lugar, sin embargo, el uso intuitivo del término en la vida cotidiana llena de complejidad su tratamiento conceptual (Cresswell, 2004, p. 2). Con frecuencia se asocia el concepto de lugar a sitios que cargan con significados individuales o colectivos, la relación común a toda la gama de ejemplos de lugares que caben en el rango de posibilidades es la significación humana de dichos contextos, se trata de ubicaciones que son extremadamente significativas para quien las vive y las usa. Por tanto, la pluralidad de lugares emerge en diferentes escalas puesto que un lugar puede ser desde una habitación hasta un país entero. Dicho rango de posibilidades desenfoca el concepto y lo deja actuar en muchos casos, como si fuera un especie de comodín de la jerga espacial susceptible de ser usado para en cualquier contexto. Ese uso convencional del término implica una serie de retos en la definición del concepto para el uso práctico.

Desde Aristóteles hasta Heidegger, el lugar es un concepto importante por ser el punto para comprender las formas de la existencia puesto que todo lo que existe debe tener un lugar, un referente que permite dar sentido al “estar ahí” (Cresswell, 2009; Malpas, 2006). La vida se construye en el lugar, éste la codifica, la define, es a la vez significante y significado de la realidad social; en palabras de Michael Serres (1995, p. 42): “la vida reside, habita, mora, se aloja, no puede prescindir del lugar”. El lugar es dinámico, se encuentra en constante construcción puesto que es donde convergen relaciones culturales, económicas y políticas; muta, tanto por la tensión entre los actores que lo construyen como por la forma de relacionarse con otros lugares que se encuentran a su nivel o en diferentes escalas. El filósofo Yi-Fu Tuan (1977, p.5) en su libro “Space and place: the perspective of experience” para describir el concepto de lugar se apoya en la discusión que sostienen los físicos Bohr y Heisenberg cuando visitaban el castillo de Kronborg en Dinamarca:

“Isn’t it stranger how this castle changes as soon as one imagines that Hamlet lived here? As scientists we believe that castle consist only of stones, and admire the way the architect put them together. The stones, the green roof with its patina, the wood carvings in the church, constitute the whole castle. None of this should be changed by the fact that Hamlet lived here, and yet it is changed completely. Suddenly the walls and the ramparts speak a quite different language. The courtyard becomes an entire world, a dark corner reminds us of the darkness in the human soul, we hear Hamlet’s “To be or not to be.” Yet all we really know about Hamlet is that his name appears in a thirteenth-century chronicle. No one can prove that he really lived, let alone that he lived here. But everyone knows the questions Shakespeare had him ask, the human depth he was made to reveal, and so he, too, had to be found a place on earth, here in Kronberg. And once we know that, Kronberg becomes quite a different castle for us.”

La experiencia humana de usar y vivir un sitio da paso a la configuración del lugar, en el sentido común del término es una conexión entre la acción humana y una locación (Cresswell, 2004, p.2; Ethington and McDaniel, 2007, p.132; Malpas, 2006, p.5). La motivación a la acción y las realidades tangibles del mundo se entrecruzan para dar vida al lugar, es así como cada lugar es la mezcla de emociones, deseos, pensamientos y formas materiales naturales o construidas; en palabras de Massey (2004, p. 79): “cada lugar es un nodo abierto de relaciones, una articulación, un entramado de flujos, influencias, intercambios… la especificidad de cada lugar es el resultado de la mezcla distinta de todas las relaciones, prácticas, intercambios, etc. que se entrelazan dentro de este nodo y es producto también de lo que se desarrolle como resultado de este entrelazamiento”. El planteamiento de Massey no solo muestra la coexistencia de diversos acciones humanas sobre las locaciones (nodos), sino que lleva el concepto de lugar a la generalidad de lo global, pues argumenta que las relaciones sociales trascienden las esferas locales en tanto se conectan con sistemas de articulación planetaria, un caso particular sería pensar en la influencia del sistema económico global sobre las dinámicas y prácticas locales, la conexión es directa puesto que el resultado del esfuerzo económico local, de una ciudad, por ejemplo, se puede explicar por la historia de la ciudad, sus relaciones externas y las escalas de influencia de los bienes o servicios producidos/demandados.

Bibliografía

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