Varias conversaciones con población que habita la comunas de Medellín estimulan mis siguientes comentarios. Si existe algún control en zonas de conflicto de Medellín, no es por parte del Estado. Comunas 1, 2, 3, 8, 9 13, Población que esta sometida a un control territorial por parte de delincuentes y no ven otra opción que vivir con la indignación que producen los hechos injustos y la incapacidad para detenerlos, más aún cuando ejercen su deber ciudadano de denunciar pero la justicia nunca llega. El siempre denunciado es el control de los espacios de circulación, delimitando lo que hemos denominado en la academia como barreras invisibles, que son una manifestación directa de la privación de la libre movilidad, so pena de perder la vida; enfrentamientos por controlar zonas productivas (plazas para la venta de estupefacientes) y lugares estratégicos de vigilancias social.
Zonas que se convierten en un negocio rentable para la delincuencia, no por la innovación, sino por su estructura de cobro de "vacunas", una especie de impuesto, además regresivo, pero no se espera que los delincuentes discutan sobre la equidad, son para ellos "simples" cobros de dinero que le aplican a toda la población que habitan en "su" territorio. El Estado les permite cobrar, su ausencia lo confirma, funcionan como un monopolio de la seguridad que cobra semanal $2.000 pesos, a cada vivienda, por la vigilancia; los negocios o tiendas pagan más, no se diga de aquellos con tragamonedas; los transportadores igualmente pagan, cada bus hasta $60.000 por vigilancia y 30.000 por lavada (que no lavan), los taxistas (conductores) también pagan, hasta algunos profesores deben pagar por dictar su clase. Un forma de evitar denuncias por los cobros de vacunas, es vender la boleta, cada semana aparece una rifa nueva, no interesa de qué, pero vale $1000 pesos, eso es lo que pagan quienes visitan la zona por sus diferentes trabajos y algunos otros residentes trabajadores, por extrañas razones, nunca se habla del ganador del premio.
Ahora, hagamos un cálculo simple, un ejemplo ilustrativo con la comuna 2. Según la Encuesta de Calidad de Vida de 2010, hay 29.922 viviendas, asumamos el pago semanal de los $2.000 pesos para el 70% de las viviendas, dejando el 30% como restricciones en la recolección del impuesto de guerra y otros percances; así, se tienen un ingreso semanal de $41.890.800 pesos, llevando esto al mes, son $167.563.200 pesos. Además, la misma encuesta nos dice que 2.489 viviendas tienen algún tipo de negocio, eso quiere decir que están sometidas a vacuna de, mínimo, $5000 pesos semanales; si multiplicamos los negocios por ese valor mínimo (con seguridad que es mayor el valor promedio), tenemos un ingreso mensual de $49.780.000 pesos. Hasta el momento llevan un ingreso mensual de $217.343.200 pesos, sin contar con los rubros, de gran importancia, de los transportadores (bus y taxis, recuerden el valor de 90.000 por bus, el conductor del taxi paga $2.000 o más), tampoco contamos el de las famosas rifas, tampoco de los paga-diario y que decir de la rentabilidad de la venta de estupefacientes. Todas, formas de financiar la guerra y mantener la pobreza.
Indignación porque la población pobre carga no solo con los impuestos del Estado y los impuestos de la guerra, sino con las privaciones reales de poder llevar condiciones de vida dignas, formas de vida que valoran como adecuadas.
Ahora, hagamos un cálculo simple, un ejemplo ilustrativo con la comuna 2. Según la Encuesta de Calidad de Vida de 2010, hay 29.922 viviendas, asumamos el pago semanal de los $2.000 pesos para el 70% de las viviendas, dejando el 30% como restricciones en la recolección del impuesto de guerra y otros percances; así, se tienen un ingreso semanal de $41.890.800 pesos, llevando esto al mes, son $167.563.200 pesos. Además, la misma encuesta nos dice que 2.489 viviendas tienen algún tipo de negocio, eso quiere decir que están sometidas a vacuna de, mínimo, $5000 pesos semanales; si multiplicamos los negocios por ese valor mínimo (con seguridad que es mayor el valor promedio), tenemos un ingreso mensual de $49.780.000 pesos. Hasta el momento llevan un ingreso mensual de $217.343.200 pesos, sin contar con los rubros, de gran importancia, de los transportadores (bus y taxis, recuerden el valor de 90.000 por bus, el conductor del taxi paga $2.000 o más), tampoco contamos el de las famosas rifas, tampoco de los paga-diario y que decir de la rentabilidad de la venta de estupefacientes. Todas, formas de financiar la guerra y mantener la pobreza.
Indignación porque la población pobre carga no solo con los impuestos del Estado y los impuestos de la guerra, sino con las privaciones reales de poder llevar condiciones de vida dignas, formas de vida que valoran como adecuadas.
Esta realidad, ha hecho que la guerra obtenga más poder a la hora de involucrar a jovenes en sus dinámicas, incrementando la deserción escolar y las muertes de gente inocente.
ResponderEliminarmi pregunta es ¿a colombia le quedo grande la lucha contra el narcotrafico? o se esta viendo directa o indirectamente favorecido con las prácticas delicuenciales? Después de más de dos decadas el problema no acaba... mientras tanto la población sigue viviendo intimidada, a merced de los grupos armados.
Lo mas alarmante de esto es que "el Estado les permite cobrar, su ausencia lo confirma" Ademas la fuerza publica es cómplice en muchos casos.
ResponderEliminarLos grupos de vigilancia que dicen "cuidar el barrio" de robos y consumo de drogas, son quienes venden las drogas, aunque si ven a alguien consumiéndola lo amenazan e intimidad; y ahora cuando hay robos pues ni hablar, muchas veces son cómplices otras simplemente no están "cuidando", ¿que mas podríamos esperar? en realidad no son vigilantes, son extorsionistas, delincuentes a rostro descubierto y en diario contacto con la comunidad.